El fichaje de Giacomo Raspadori por el Atlético de Madrid genera muchas dudas. No es un jugador cuyo perfil encaje con las necesidades del equipo y, además, tampoco parece tener la calidad suficiente para ser titular.
El conjunto rojiblanco, que aún necesita reforzar varias posiciones tras las salidas del verano, destinó unos 21 millones de euros más cuatro en variables para incorporar a un suplente del Nápoles que, en principio, llega para ser tercer o cuarto delantero. Esta operación, la última del club en el mercado, se cerró pese a que desde el Metropolitano insisten en que el gran obstáculo para fichar sigue siendo el límite salarial.
En ese contexto, lo que más sorprende es el sueldo del futbolista: Raspadori percibirá más de 6 millones de euros netos anuales. Para ponerlo en perspectiva, Julián Álvarez cobra 7 millones, y en la plantilla rojiblanca solo superan al italiano Oblak, Llorente, Gallagher y Koke.
Un salario difícil de entender, sobre todo si recordamos que el Atlético descartó fichar a Millot precisamente porque sus pretensiones salariales eran consideradas demasiado altas.
