Tal día como hoy, en el año 2006, Diego Pablo Simeone saltaba a los terrenos de juego sin las botas de fútbol en los pies por primera vez en su vida. A día de hoy, el Cholo acumula un legado como técnico más que admirable, que va más allá de los simples números a nivel de palmarés.
Los inicios con la corbata puesta
El porteño empezó su carrera de míster en el mismo equipo en que se retiró: Racing Club de Avellaneda, club, además, del que es hincha abiertamente. El debut del Cholo entrenador fue, nada más y nada menos, que en un Clásico de Avellaneda ante el Club Atlético Independiente.
El desenlace no fue el soñado: derrota por 0 goles a 2 en El Cilindro y con un doblete del por entonces poco conocido y joven Sergio Agüero.
El desafío que le había impuesto el fútbol para empezar una nueva etapa fue máximo, pero no debilitó el ímpetu y las ganas del argentino, quien fue agrandándose al frente de los banquillos partido a partido, como su filosofía.
Segundo equipo al mando, primer título
Simeone dejó el cargo de los albicelestes al cabo de tres meses debido a la decisión de los nuevos dirigentes del club, y continuó su camino al frente de las filas del Club Estudiantes de La Plata, donde ganó el primer título de su palmarés como míster.
La estancia del argentino en su segundo club fue más duradera. Simeone estuvo más de un año y medio comandando los Pincharrata y consiguió hacerlos campeones de Argentina en el Torneo Apertura de 2006.
Fichaje de fin de año
Tras su pase por Estudiantes con más de la mitad de los partidos dirigidos ganados, Simeone fichó por River Plate el primero de enero de 2008. Los Gallinas celebraron el nuevo año con un cambio de aires en su dirección, que se prolongó hasta noviembre de ese mismo año.
Pese a dirigir menos partidos con River, Simeone también consiguió ganar otro título para su colección: el Torneo Clausura de 2008.
Dos años campeonando, otros dos en sequía
El Cholo ya empezaba a hacer ruido con dos títulos ganados en dos años entrenando y el siguiente equipo que se fijó en él fue otro argentino, el San Lorenzo.
Aun así, en su casi año entero con El Ciclón no consiguió ganar ningún trofeo, y tras su marcha del club argentino, salió por primera vez de América para entrenar al Catania en la máxima categoría italiana.
En cinco meses lejos de casa, tampoco consiguió campeonar ninguna competición, y en el verano de 2011, volvió al club argentino de sus amores por otros largos cinco meses sin trofeos.
La llamada del Atlético de Madrid
En diciembre de 2011, la capital de Madrid llamó a la puerta del argentino. Simeone era, por entonces, un viejo conocido como jugador en el que la junta directiva decidió creer para levantar el club de una situación delicada.
Simeone aceptó el difícil reto, cogió las riendas del equipo con firmeza y, desde ese día, ha conseguido llevar al club hasta donde se encuentra actualmente. Catorce años ininterrumpidos cumplió el Cholo a finales del 2025 y, ahora, va a por los 800 partidos comandando al club rojiblanco.
Con todo, Diego Pablo Simeone está dejando su sello personal en el club: ha impuesto una filosofía de juego, ha creado estrellas, ha llevado la pasión rojiblanca hasta límites inimaginables y su club, a la más élite nacional e internacional.
El argentino acumula ocho títulos comandando a los rojiblancos más los que ganó como jugador. Incluso consiguió, en la temporada 2015/16, el trofeo a mejor entrenador del mundo; pero por muchos más títulos que pueda ganar en el Atleti o en lo que le depare el futuro, Simeone ha dejado un legado rojiblanco y futbolístico imborrable.

