52 años del último partido de «Rodri» en el Atlético de Madrid

El encuentro contra el Zaragoza en 1973 ocupa un sitio especial en la historia del Atlético de Madrid. En concreto, aquel partido marcó el último partido de Rodri como jugador rojiblanco. De ese modo, el famoso guardameta disputó su encuentro final con el club. Además, se trató de un partido de liga frente al Zaragoza. Al final, el marcador terminó con un empate a cero. A simple vista, fue un resultado sencillo en números; sin embargo, tuvo un gran significado para el club, ya que señaló el cierre de una etapa larga y muy valorada.

El partido terminó 0-0. En aquel contexto, fue un juego bastante normal para la época. Durante los noventa minutos, hubo mucho trabajo en el medio del campo. Asimismo, se vieron pocas fallas en defensa. Por consiguiente, las oportunidades claras de gol fueron escasas.

El Zaragoza, por su parte, disputó un partido intenso y muy físico. Desde el inicio, sus líneas estuvieron muy juntas. Con ello, intentaron dificultar la salida del balón del Atlético. El equipo rojiblanco, en cambio, buscó dominar a través de la posesión. Finalmente, el reparto de puntos reflejó fielmente lo visto sobre el césped. Fue un partido equilibrado, de mucho esfuerzo, más táctico que vistoso.

Más allá del resultado, la jornada fue especial por un motivo principal. En efecto, fue la última vez que Rodri vistió la camiseta del Atlético en un partido oficial. Era un guardameta que prefería trabajar antes que brillar. A lo largo del tiempo, fue una pieza clave durante varias temporadas y un tipo de jugador muy valorado en aquel fútbol: seguro, ordenado y firme.

Su importancia no se medía por goles ni acciones decisivas. Más bien, se percibía en la forma en que manejaba los partidos. Rodri encajaba perfectamente en ese Atlético, pues su fortaleza nacía del trabajo colectivo y del orden táctico.

Así pues, el empate contra el Zaragoza funciona como una imagen fiel de su carrera. Fue un partido serio, trabajado y sin excesos. Como siempre, cumplió con su tarea en la portería. Para el club, este encuentro marcó el final de una etapa. Fue un jugador que formó parte de un bloque estable durante muchos años. Para el equipo, el resultado fue uno más dentro de la temporada. Sin embargo, para la historia del Atlético, aquella tarde de 1973 representa el cierre definitivo. Hoy se recuerda como la despedida de un portero clásico y muy representativo.

Por Javier Astudillo

Estudiante de doble grado de Periodismo+CC Políticas en EEUU. Instagram: xabiastudillo

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