Giuliano Simeone vive uno de los momentos más especiales de su carrera. El atacante firmó este jueves su renovación con el Atlético de Madrid hasta 2030, un paso que consolida su crecimiento deportivo y refuerza un vínculo emocional que va mucho más allá del fútbol. Para el argentino, el Atlético no es solo su club: es el equipo de su vida, al que anima desde niño y con el que siempre soñó triunfar.
“Estoy muy feliz de poder extender mi vínculo con el Atlético de Madrid, con el club de mi vida”, confesó tras la firma. “Siempre soñé, desde chiquitito, poder llegar a este momento, pero jamás imaginé que llegara así. Esto me genera mucha ilusión para seguir creciendo, ser mejor jugador y darle más al Atlético por toda la confianza que han depositado en mí”.
Giuliano recuerda con nitidez su infancia en el entorno del club, cuando acompañaba a su padre en el día a día. “Venía a ver a mi padre y me acuerdo mucho de estar en el campo con los jugadores en el entrenamiento. Tener una pelota yo solo, estar pateando, corriendo para todos lados y siendo feliz. Ver a todos esos jugadores, algunos con los que hoy comparto vestuario, me pone muy feliz”.
De ídolo en la grada a compañero en el vestuario, el salto fue tan real como impensable para aquel niño. “En ese momento era fan de ellos, los veía como jugadores increíbles. Jamás me imaginé estar compartiendo vestuario con ellos. Es una satisfacción enorme”, reconoció.
Su paso por la Academia fue otro pilar clave en su formación. Llegó con apenas 16 años y lo hizo cargado de nervios, pero también de ilusión. “Fui dando pasos, encontrándome con compañeros y amigos que sigo teniendo. Me enseñaron mucho, pude crecer como futbolista y como persona. Es un recuerdo muy lindo”.
Uno de los días que marcó su carrera fue su debut oficial, el 20 de abril de 2022, una fecha que lleva tatuada en el brazo. “Cuando te llaman para una convocatoria ya es muy lindo, aunque no sumes minutos. Ese día salí a calentar, faltaban cuatro o cinco minutos y el entrenador me llamó. Cuando entré sentí mucha alegría y satisfacción. Se me taponaron los oídos por la gente gritando, no estaba acostumbrado a jugar con tanta gente. Fueron unos minutos, pero para mí fue un partido entero”.
El primer gol tampoco se olvida. “El gol a Las Palmas fue algo hermoso. El primer gol en el club de tu vida. Me acuerdo de ver entrar la pelota en la red y a toda la gente gritando tu gol. Cumplí un sueño, un objetivo que tenía en la cabeza”. Aun así, Giuliano sorprende al destacar otro momento por encima de ese tanto: “Me motiva más la asistencia a Antoine contra el Leganés. Fue la primera vez que sentí que pude aportar algo de verdad en el Atleti, y hacerlo con Griezmann, que es mi ídolo, fue un combo perfecto”.
El apoyo de la afición es otro de los aspectos que más valora. “Estoy muy agradecido por cómo me trata la gente, por el apoyo y los ánimos cuando las cosas no salen. Siempre están presentes. Resalto que, por más que caigas, ellos te incitan a levantarte y a seguir peleando”.
Mirando al futuro, Giuliano tiene claros sus retos: “Seguir dando mi 100% cada día, no regalar ni un 1% en cada entrenamiento y cada partido. Y obviamente levantar un título con esta camiseta. Es lo que soñé desde chiquitito”.
Sobre compartir club con su padre, Diego Simeone, se muestra natural y maduro. “Lo valoro de manera muy positiva. Los dos tenemos en la cabeza que lo que importa es el bien del club, hacerlo crecer y seguir mejorándolo”.
Con contrato hasta 2030, sentimiento rojiblanco intacto y ambición por delante, Giuliano Simeone sigue escribiendo su historia en el Atlético. Una historia que, como él mismo define, no es solo fútbol: “Está siendo mi vida”.

