El ex-jugador rojiblanco, Lucas Torreira, tomó la palabra en la previa del duelo entre Galatasaray y Atlético de Madrid de la Champions League. El centrocampista uruguayo subrayó la magnitud del rival, la trascendencia del encuentro para la clasificación y, a nivel personal, volvió a insistir en que se siente feliz en el club turco, aunque dejó claro que su familia marcará cualquier decisión futura.
“El Atlético es un rival muy grande. Es un partido muy importante y cada punto cuenta”, señaló Torreira en rueda de prensa desde la ciudad deportiva del Galatasaray. El uruguayo insistió en la necesidad de centrarse exclusivamente en el partido de este miércoles tras algunos tropiezos recientes: “Hemos perdido puntos, pero ahora es momento de enfocarnos en este encuentro y no pensar en el pasado. Quiero ayudar a mis compañeros a conseguir un gran resultado y agradecer así el apoyo de nuestra afición”.
El mediocentro apeló a la unión del grupo en un momento delicado. “Estamos en una etapa difícil, pero debemos estar tranquilos y más unidos que nunca. Somos un equipo importante junto a nuestros aficionados. Somos los últimos campeones de liga y de la Copa de Turquía, no debemos olvidarlo”, reivindicó, lamentando no haber podido responder a las expectativas en la Supercopa.
En clave competitiva, Torreira fue claro con los objetivos del equipo: “Siempre jugamos para ganar. Seguimos liderando la liga y este miércoles tenemos un partido clave. El primer objetivo es estar entre los 24 mejores y eso pasa por sacar un resultado positivo”. El choque tendrá además un componente emocional para el uruguayo, que se medirá a uno de sus exequipos tras su etapa en el Atlético de Madrid, con el que fue campeón de Liga en la temporada 2020-21 bajo las órdenes de Diego Simeone.
Cuestionado por su futuro, Torreira optó por un tono sincero y personal. “Hablo con el corazón. Estoy muy feliz en el Galatasaray. En estos años hemos ganado muchos títulos, hemos llorado por tristeza y por felicidad. Estoy enamorado de este club y no tengo dudas en mi mente”, afirmó. Sin embargo, también explicó el contexto personal que rodea su situación: “Llevo mucho tiempo en Europa y mi padre no está en buen estado de salud. Antes que futbolista soy hijo y hermano. Mi familia siempre será mi prioridad”.
El uruguayo quiso zanjar rumores recientes agradeciendo el apoyo recibido: “Se ha hablado mucho de mi futuro, pero siempre he dicho la verdad. Los problemas de salud de mi padre me afectaron y no siempre pude concentrarme al cien por cien. Agradezco a Okan Buruk, a mis compañeros, a la afición y a toda la gente de Turquía por el apoyo. No es fácil gestionar estas situaciones lejos de la familia”.
Con el Atlético enfrente y la clasificación en juego, Torreira se presenta como una de las voces autorizadas de un Galatasaray que quiere responder en una noche grande de Champions.

