Cuando un equipo ficha a un jugador por 30 millones de euros, es normal que toda la atención se centre en él. Cuando ese mismo equipo encuentra una solución dentro de casa y sin pagar un solo euro, quizá deberíamos preguntarnos si estamos valorando correctamente lo que tenemos. En mi opinión, ese es precisamente el caso de Arnau Ortiz.
El Atlético de Madrid ha incorporado este verano nombres importantes como Kang In Lee, Hjulmand, Grimaldo o Cuti Romero. Todos ellos pueden terminar siendo piezas fundamentales para Simeone. Sin embargo, si tuviera que elegir cuál ha sido el mejor movimiento del club durante este mercado, me quedaría con otro: Arnau Ortiz.
Arnau no ha aparecido de la nada
Puede parecer que Arnau ha irrumpido de repente durante esta pretemporada. Dos goles y una asistencia en apenas cuatro partidos, además frente a rivales como Getafe, Manchester United, Manchester City y Olympique de Marsella, explican que muchos estén empezando a fijarse en él.
Pero hay una parte de esta historia que no deberíamos olvidar. Arnau ya hacía cosas parecidas la temporada pasada con el Atlético Madrileño. Allí fue el máximo goleador del equipo y uno de los jugadores más destacados de la competición. La diferencia es que jugar en Primera RFEF no tiene el mismo foco mediático que hacerlo con el primer equipo del Atlético. Y quizá ahí está una de las claves. Arnau no se ha convertido en futbolista este verano. Simplemente, ahora todo el mundo puede verlo.
El Atlético pudo haber pasado de largo
Resulta llamativo que, pese a su gran temporada en el filial, Arnau no llegara a debutar con el primer equipo el curso pasado. Sí tuvieron esa oportunidad otros jóvenes como Javi Boñar, Julio Díaz, Iker Luque, Miguel Cubo o Taufik Seidu.
Eso hace todavía más interesante su actual irrupción. A sus 24 años, Arnau está aprovechando una oportunidad que quizá llegó más tarde de lo esperado, pero que puede aparecer en el momento perfecto.
Porque sus condiciones están ahí. Tiene desborde y capacidad para ganar duelos individuales, puede atacar el espacio, buscar el segundo palo y aparecer por dentro para aprovechar su potente disparo. Además, no es simplemente un extremo que vive pegado a la línea. Puede fijar la amplitud, jugar por dentro y asociarse con los laterales.
Y hay algo que para Simeone debería ser prácticamente obligatorio: trabaja sin balón. Presiona, ayuda en las transiciones y entiende que jugar en el Atlético exige mucho más que tener talento cuando el equipo ataca.
¿Es necesario realmente Nico González?
Aquí es donde, bajo mi punto de vista, la aparición de Arnau cambia el debate. El Atlético lleva semanas relacionado con Nico González, extremo argentino de la Juventus, en una operación que podría acercarse a los 30 millones de euros.
No digo que Nico González sea mal futbolista. Todo lo contrario. Pero sí me pregunto si tiene sentido realizar una inversión de ese calibre para incorporar a un jugador que podría tener un papel secundario, cuando tienes en casa a un futbolista que está demostrando que puede competir por minutos.
Quizá el mejor fichaje del Atlético no sea el que aparece en una presentación con miles de aficionados esperando. Quizá sea el jugador que lleva meses entrenando en las instalaciones del club, esperando simplemente que alguien le abra la puerta.
Arnau ha llegado al primer equipo a coste cero y, en lugar de conformarse con estar ahí, está llamando a la puerta de Simeone a base de goles, desborde y personalidad.
Por eso creo que el Atlético debería darle la oportunidad de demostrarlo durante la temporada antes de gastar cerca de 30 millones en otro extremo. Si Arnau mantiene este nivel cuando llegue la competición oficial, el debate dejará de ser si puede jugar en el Atlético. La pregunta será por qué tardamos tanto en darle la oportunidad.

