Once inicial vs Manchester United durante el minuto de silencio celebrado en recuerdo a la madre de Koke. Fuente: Atlético de Madrid

Seis partidos, seis victorias. El Atlético de Madrid atraviesa uno de sus mejores momentos de la temporada y los números reflejan el salto competitivo que ha dado el equipo de Diego Pablo Simeone. Los rojiblancos han superado a Real Sociedad (3-0), Osasuna (4-0), Real Madrid (2-1), Alavés (2-1), Manchester United (2-0) y Espanyol (1-0), una racha que deja un balance de 14 goles a favor, solo dos en contra y cuatro porterías a cero.

Más allá de los resultados, el equipo transmite una sensación de solidez que invita al optimismo. El Atlético está encontrando el equilibrio entre la contundencia defensiva, el control del centro del campo y la capacidad para marcar diferencias arriba. Y aunque el mérito es colectivo, hay cuatro nombres que explican buena parte de esta evolución: Jan Oblak, el Cuti Romero, Pablo Barrios y Álex Baena.

En la portería, Jan Oblak vuelve a ser una garantía. Después de una temporada anterior algo más irregular, el esloveno está recuperando sensaciones que recuerdan a sus mejores años como rojiblanco, especialmente a aquella etapa alrededor de 2016 en la que se consolidó entre los grandes porteros del fútbol europeo.

Su importancia no se mide únicamente por las paradas, sino también por la seguridad que transmite al resto del equipo. Cuando el Atlético consigue cerrar los partidos y proteger su ventaja, Oblak vuelve a ser una pieza fundamental. Los cuatro encuentros sin encajar de esta racha hablan del trabajo de toda la defensa, pero también de la capacidad del esloveno para responder cuando el rival encuentra espacios.

La llegada de Cristian «Cuti» Romero ha supuesto un salto de calidad para la zaga rojiblanca. Su contundencia, agresividad en los duelos y personalidad han reforzado una línea defensiva que necesitaba dar un paso adelante respecto a la pasada campaña.

Los datos de los últimos seis encuentros son contundentes: solo dos goles encajados. El Atlético ha recuperado esa capacidad para competir desde atrás, conceder poco y convertir cada ventaja en una oportunidad para controlar el partido. La presencia del argentino ha aportado carácter a una defensa que vuelve a transmitir confianza.

En el centro del campo, Pablo Barrios está recuperando el protagonismo que las lesiones le impidieron mantener durante buena parte de la temporada pasada. Su regreso en plenitud supone una noticia extraordinaria para el Atlético, que encuentra en el canterano a un futbolista capaz de ordenar el juego, superar líneas de presión y conectar la defensa con el ataque.

Barrios no necesita acaparar los focos para marcar diferencias. Su lectura del juego, su precisión en la circulación y su capacidad para aparecer en distintas zonas del campo lo convierten en una pieza esencial para Simeone. En este inicio de curso ha dejado claro que es presente y futuro del Atlético, un centrocampista alrededor del cual se puede construir buena parte del proyecto.

En ataque, Álex Baena se ha convertido en otra de las grandes referencias rojiblancas. Después de una primera etapa en la que tuvo menos presencia de la esperada, el centrocampista ha ido ganándose su espacio y adaptándose a las exigencias del Cholo. Un proceso de trabajo y aprendizaje que, unido a su calidad, empieza a traducirse en cifras.

El internacional español suma cinco goles y tres asistencias, registros que reflejan su influencia en el último tercio del campo. Baena ofrece creatividad, capacidad para encontrar el último pase y llegada al área, cualidades que permiten al Atlético contar con más recursos para resolver los partidos. Su crecimiento está ayudando a que el equipo no dependa de una única vía para generar peligro.

Oblak, Romero, Barrios y Baena representan cuatro pilares fundamentales en distintas zonas del campo, pero sería injusto explicar esta racha únicamente a través de sus nombres. El Atlético está creciendo porque el conjunto trabaja mejor, mantiene la concentración durante más minutos y está sabiendo competir tanto en los encuentros cerrados como en los partidos en los que puede desplegar su potencial ofensivo.

Catorce goles marcados, dos recibidos y seis victorias consecutivas dibujan el momento de un equipo que ha encontrado argumentos para ilusionar a su afición. El reto ahora será mantener esta regularidad, gestionar el desgaste de la temporada y demostrar que esta versión puede sostenerse en el tiempo.

Porque las grandes rachas no se construyen solo con individualidades. Se construyen cuando cada pieza entiende su función y el colectivo funciona como un bloque. Y, en este momento, el Atlético de Madrid empieza a parecerse a ese equipo que nadie quiere tener enfrente.

Por Javier Astudillo

Graduado en Comunicación en EEUU y estudiante de Periodismo en la Universidad de Navarra. Instagram: xabiastudillo

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