Alejandro Grimaldo se ha asentado en el lateral izquierdo rojiblanco después de un inicio de temporada marcado por las dudas defensivas. Su evolución en las últimas jornadas y su aportación ofensiva, culminada con la asistencia decisiva ante el Deportivo de La Coruña, apuntan a que el Atlético podría haber encontrado por fin una solución para una posición que llevaba años generando problemas.
Grimaldo empieza a justificar su fichaje
El mercado de fichajes del Atlético de Madrid dejó varios nombres propios, pero pocos han generado tantas conversaciones como el de Alejandro Grimaldo. El lateral, campeón del mundo este verano con España, llegó para reforzar una posición en la que el conjunto rojiblanco llevaba varias temporadas buscando estabilidad. Sus primeras actuaciones, sin embargo, no estuvieron exentas de críticas.
Durante las jornadas iniciales, las dudas se centraron especialmente en su rendimiento defensivo. Su vocación ofensiva y su tendencia a incorporarse al ataque alimentaron el debate sobre su encaje en el sistema rojiblanco. No obstante, con el paso de los partidos, Grimaldo ha ido acumulando minutos, ganando confianza y mostrando una evolución que empieza a cambiar la percepción sobre su rendimiento.
Los números reflejan la confianza que ha ido depositando en él el cuerpo técnico. Después de ser suplente en el estreno liguero ante el Málaga, fue titular frente al Villarreal y, desde entonces, se ha convertido en una pieza habitual en el once. Ha disputado encuentros completos ante el Villarreal, el Sevilla, el Athletic Club, el Real Madrid, el Alavés y el Deportivo, entre otros, consolidando su presencia en el lateral izquierdo.
De las dudas defensivas a una mayor solidez
La evolución de Grimaldo no se limita a su participación en ataque. El español también está ofreciendo señales de mejora en tareas defensivas, uno de los aspectos que más se le habían cuestionado durante las primeras jornadas.
Su actuación frente al Deportivo de La Coruña es un buen ejemplo de ese crecimiento. El lateral ganó tres de sus cuatro entradas y cuatro de los cinco duelos por el suelo que disputó. Además, registró dos recuperaciones, una intercepción y un despeje, cifras que reflejan una mayor capacidad para competir sin balón y contribuir al equilibrio del equipo.
Esa mejoría resulta especialmente relevante en un Atlético que necesita que sus laterales aporten profundidad sin dejar desprotegida la defensa. Grimaldo está encontrando un punto de equilibrio entre ambas facetas, sin renunciar a las cualidades que le convierten en una amenaza cuando se incorpora al ataque.
Una asistencia decisiva para sumar tres puntos
Ante el Deportivo, el lateral volvió a demostrar la importancia de su aportación ofensiva. Su asistencia en el único gol del encuentro permitió al Atlético llevarse la victoria por 1-0 en el Riyadh Air Metropolitano y sumar tres puntos importantes.
La acción resume buena parte de lo que el equipo busca en su posición: capacidad para generar peligro, precisión en el último pase y participación directa en las jugadas que deciden partidos. A ello se suma una evolución defensiva que puede resultar determinante para mantener su puesto en el once.
¿El fin de una búsqueda interminable?
El Atlético lleva años intentando encontrar continuidad en el lateral izquierdo. Distintos futbolistas han ocupado esa demarcación, pero consolidar una solución fiable durante un periodo prolongado no ha sido sencillo. Por eso, el crecimiento de Grimaldo invita al optimismo, aunque todavía queda temporada por delante.
Mateu Alemany apostó por un futbolista con experiencia y calidad contrastada, pero el verdadero balance de la operación dependerá de su regularidad a lo largo de los próximos meses. Por ahora, el lateral está respondiendo con minutos, mejores prestaciones defensivas y acciones decisivas en ataque.
La maldición del lateral izquierdo quizá todavía no esté definitivamente rota, pero Grimaldo empieza a ofrecer motivos para pensar que el Atlético puede haber encontrado al jugador que llevaba tanto tiempo buscando.

