Se me ha ocurrido una brillante idea para solventar todos los males del Atlético de Madrid: fichar más. Cinco, diez jugadores más. Los que hagan falta, se llamen como se llamen, cuesten el dinero que cuesten y tengan la edad que tengan. Una tómbola. Ahí, incitando a la ludopatía, deberíamos estar nosotros. ¿Conocen el popular programa de la ruleta de la fortuna? Pues en nuestra ruleta no se cantaría aquello de «a por el bote», sino más bien «a por el fichaje». Tiras la ruleta y quien salga, para la buchaca. Y, oye, ya que estamos, podemos retransmitirla a través del nuevo Atlético Studios, en pleno directo a la vez en YouTube y Twitch, por ejemplo. Me ofrezco como comentarista, de veras que me ofrezco. Que me digan dónde he de echar el currículum vitae, que ahí sí que sí voy de cabeza.
¿Que el seleccionado por la caprichosa es un chaval de 22 años del Málaga que no conoce nadie? Paguemos quince por él, que nos sobra la pasta con esto de Apollo. ¿Que es un tío de 34 años del, por ejemplo, Slovan de Bratislava que hace cinco que no despliega buen fútbol? Venga, otros diez. Subimos la apuesta: veinte, treinta, cuarenta. Que tiemblen Florentino y Laporta, que aquí llegamos nosotros, los nuevos ricos del fútbol mundial, a diferencia de PSG, City, Chelsea, Liverpool y compañía. Y si se lo están tomando todo a broma, tan sólo refresquen los nombres de los nuevos fichajes rojiblancos de la presente temporada. Ahí voy: Ruggeri, Lenglet, Almada, Nico, Raspadori, Pubill, Cardoso, Baena… Qué interesante, ¿verdad? Nadie podía imaginarse que con sólo dos fichajes de altura —Cardoso y Baena—, una apuesta de futuro interesante —Pubill— y mil y un experimentos realizados al albor de una quiniela mal alumbrada sucediera esto: que, cuando se te caen los pesos pesados del vestuario, tienes una plantilla que no mejora a ningún primera con el que estás compitiendo en la parte alta de la tabla.
Empiezo a ver peligrar ya no el tener una temporada exitosa, pues esto lo llevo descartando ya varios días, sino el hecho de clasificar a Champions. ¿Se imaginan las risas? Yo no podría aguantarme más las ganas de llorar, pero de las carcajadas que me echaría. Ahí, nosotros, tras una inversión millonaria y habiendo sido fagocitados por uno de los principales bloques inversores estadounidenses en materia deportiva, quedando quintos y la espera de si en la próxima edición de la Europa League nos enfrentamos al Rangers o al Utrecht.
En fin, que esto que le pasa al Atlético de Madrid con los fichajes de azar, señoras y señores, es lo que ocurre cuando le das quinientos euros a un niño al que jamás le has dado nunca la propina. Si desde pequeño le enseñas a ahorrar su propio dinero, a gestionar sus propios ingresos, una parte la gastará en golosinas, en el nuevo libro de Javier Castillo o en comprarse los Assassin’s Creed de Ezio Auditore, y otra la ahorrará. Si de repente obsequias a tu posadolescente que nunca había tenido Apple Pay con un sobresueldo de quinientos euros, lo más probable es que los pierda en una mala noche en el casino. Así que, por favor, que alguien obsequie al Atlético de Madrid con una buena selección de libros de autoayuda y gestión financiera estas Navidades.

