El elenco de Víctor Martín igualó (2-2) ante un Eibar muy combativo y se mantiene en la cuarta plaza liguera.

Once de la S.D. Eibar:

Astralaga

Garazi

Carla

Iribarren

L. Camino

A. Belem

Carmen Á.

Adela

Sara M.

Mireia

Emma Moreno

Once del Atlético de Madrid:

Larqué

Xènia

Menayo (C)

Rosa Otermín

Silvia Lloris

Bøe Risa

Gaby García

Jensen

J. Bartel

Luany

Celia

(Fuente: Atlético de Madrid)

Un empate que no cura heridas, que no acerca sueños y que deja al Atlético de Madrid Femenino mirando más al retrovisor que al horizonte. Un punto que sabe a poco, que pesa demasiado y que confirma que la Liga F Moeve no espera a nadie, ni siquiera a un tricampeón que vive atrapado entre el desgaste europeo y la exigencia doméstica.

Primera mitad |

El encuentro comenzó con buenas sensaciones para el equipo rojiblanco, agitado desde el banquillo por un Víctor Martín que entendió que el esfuerzo del miércoles exigía retoques, piernas frescas y una vuelta de tuerca al plan. Medina, Lauren y Fiamma aguardaban su momento desde el banquillo. Celia Gómez, por su parte, asumía galones y debutaba como titular ante la ausencia de Amaiur Sarriegi, en una apuesta valiente y necesaria.

El contexto no permitía errores. El Atlético llegaba a Ipurua tras dos jornadas sin ganar, relegado a una cuarta posición incómoda, con el Barcelona ya escapado a 14 puntos, el Real Madrid segundo a siete tras cumplir el sábado, y una Real Sociedad sólida, tercera, dos puntos por encima. Ganar no era solo una opción: era una obligación competitiva.

Y el Atlético respondió desde el inicio. Con personalidad, con ritmo y con ese punto de colmillo que tantas veces ha definido su identidad. Apenas habían pasado diez minutos cuando llegó el golpe. Boe Risa filtró un pase en profundidad de los que rompen líneas y abren partidos. Jensen atacó el espacio, armó el disparo y el balón, caprichoso, se coló entre las piernas de la guardameta local. Minuto 10. 0-1. La lata abierta demasiado pronto.

Pero Ipurua no es un estadio dócil. Y el Eibar tampoco es un equipo resignado. Todo lo contrario. El gol no hundió a las armeras, las empoderó. Cuatro minutos después, en una acción a balón parado, Carla apareció libre de marca para igualar el encuentro. Un desajuste defensivo, una milésima de duda, y el 1-1 devolvía el partido al punto de partida cuando al Atlético aún no le había dado tiempo a saborear su ventaja.

Y lo peor estaba por llegar. Porque el fútbol, cuando quiere ser cruel, elige nombres propios. Emma Moreno, vieja conocida, delantera cedida por Lola Romero al conjunto vasco, castigó a su club de origen. Un contragolpe bien ejecutado, una transición rápida, y un disparo certero que batió a Larqué en el minuto 20. 2-1. Emma pidió perdón. El Atlético encajó el golpe.

(Fuente : Atlético de Madrid)

A partir de ahí, el partido se convirtió en una lucha constante contra el reloj, contra la ansiedad y contra la falta de puntería. Intensidad no faltó. Ni orgullo. Gaby García rozó el larguero en el 24’, y ya en el descuento de la primera mitad, Carla evitó sobre la línea el gol de Celia Gómez, que había olido su estreno soñado como titular. Las ocasiones se acumulaban, pero el acierto no llegaba.

El descanso llegó como un respiro necesario, pero también como una amenaza silenciosa. En ese momento, la desventaja condenaba provisionalmente al Atlético a la quinta posición, con el Tenerife ganando en Riazor y el margen de error reducido a la mínima expresión.

(Fuente: Liga F Moeve)

Segunda mitad |

Víctor Martín lo entendió. Y actuó poniendo toda la carne en el asador de cara a la segunda mitad. Cuatro cambios de golpe tras el descanso. Alexia, Fiamma, Lauren y Medina al césped. Fuera Xènia, Gaby, Menayo y Rosa.No había tiempo para la contemplación. Había que ir a por el partido con todo.

Y la reacción llegó. En el minuto 57, tras revisión del VAR, la colegiada señaló penalti a favor del Atlético por una mano en el área. Boe Risa asumió la responsabilidad. La dorsal número 6 que ya había sido decisiva en Europa entre semana. No tembló. Empate. 2-2. Más de media hora por delante y el partido abierto de nuevo.

Jensen estuvo a punto de firmar su doblete en lo que sería su última acción del encuentro. Su disparo se marchó rozando el palo, como si el destino se negara a concederle el premio. Poco después dejó su lugar a Ana Vitoria.

El Atlético lo intentó, pero no terminó de generar el caudal ofensivo necesario para romper el empate. El empuje fue más emocional que estructural. Más voluntad que claridad. Ipurua resistió.

El pitido final dejó una sensación amarga. Un empate que no sirve de mucho. El Tenerife acabó empatando en Riazor y el Atlético se mantiene cuarto, con 26 puntos, viendo cómo la cabeza se aleja y cómo la exigencia no afloja.

Pero el calendario no concede treguas. Próxima estación: Lyon. Europa vuelve a llamar, con más de pie y medio en la siguiente ronda, y después llegará el momento de pensar en la Copa de la Reina, con viaje a Murcia para medirse al Alhama ElPozo.

Ipurua fue un aviso y un recordatorio de que la grandeza no se hereda, se defiende cada fin de semana.

Y de que este Atlético, herido pero vivo, aún tiene capítulos por escribir que pueden agrandar la leyenda de un equipo que todavía no ha dicho su última palabra y seguirá derrochando coraje y corazón.

(Fuente: Liga F Moeve)

Goles :

0-1 Jensen 10’

1-1 Carla Andrés 14’

2-1 Emma Moreno 20’

2-2 Vilde Bøe Risa (P.) 59’

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