Un grande no vive del tercer puesto

Hay momentos de la temporada en los que no vale mirar atrás ni excusarse. Este es uno de ellos. El Atlético de Madrid llega al parón invernal con dos victorias consecutivas en Liga, ante Girona y Valencia, y con el billete sellado para la siguiente ronda de la Copa del Rey tras superar al Atlético Baleares. El contexto invita a creer, pero sobre todo obliga a no soltar el acelerador. Ahora es cuando este equipo tiene que dar un paso al frente.

El Atlético no se trata solo de once jugadores en el campo, ni de una grada que anima durante noventa minutos. El Atlético es la unión perfecta entre jugadores y afición. La afición por sí sola no significa nada sin los jugadores, y los jugadores por sí solos no significan nada sin el apoyo de la afición.

Cuando ambos, la afición y los jugadores, trabajan juntos en la misma dirección, el club ha demostrado que puede lograr grandes cosas, incluso vencer a equipos muy fuertes. Rendirse ahora sería un error porque se estaría traicionando la identidad que ha hecho que el club tenga noches históricas.

Este equipo del Atlético ya no debe contentarse con quedar en tercer lugar. No es suficiente con competir bien. Este Atlético tiene argumentos para enfrentar de igual a igual a Barcelona y Real Madrid, para disputarles los títulos y para exigirles respeto. Las victorias recientes no deben ser consideradas como un límite, sino como un punto de partida. Y es desde ese punto de partida que el equipo debe seguir creciendo.

La dirección deportiva también es importante ahora. La llegada de Mateu Alemany es una oportunidad buena que no podemos perder. El equipo necesita algunos jugadores más para ser completo. Un defensa lateral izquierdo es algo que necesitamos mucho. Ruggeri es un jugador con futuro, pero todavía no tiene mucha experiencia. Hancko es muy importante como defensa central después de la lesión de Lenglet. Si reforzamos bien el equipo ahora, podemos competir y ganar un trofeo.

El próximo calendario no va a ser fácil. Los partidos que vienen son contra rivales duros, algunos de los cuales están luchando por la misma cosa que el Atlético en Europa. En el horizonte también observamos las semifinales de supercopa de España contra el Real Madrid. Además, hay partidos fuera de casa que serán muy complicados, donde cada punto valdrá sudor. No son partidos imposibles de ganar, pero si el equipo no está concentrado, pueden ser un problema, ya lo vimos la temporada pasada. Es hora de que el Atlético muestre su experiencia y su deseo de ganar.

La afición quiere ver al equipo en la cima, y los jugadores deben sentir esa responsabilidad como un privilegio. Como dijo ayer Koke en rueda de prensa: “Si mantenemos este nivel, quedarán muchas cosas bonitas por hacer”. Este es el momento más importante de la temporada. Juntos, con coraje y corazón, este Atlético puede volver a ser grande.

El Atleti no es un simple un club, es un sentimiento, uno que se transmite de padres a hijos, de abuelos a nietos.

Por Javier Astudillo

Estudiante de doble grado de Periodismo+CC Políticas en EEUU. Instagram: xabiastudillo

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