Cardoso y un hat-trick de un desatado Sorloth descosen el embrujo belga

Amanecía la vuelta de dieciseisavos de final de la Champions League entre Atlético de Madrid y Brujas con el cielo de la capital sumido todavía en el anaranjado atardecer, sin siquiera aroma que se pareciera un ápice a eliminatoria europea decisiva, y con Simeone dando confianza a Cardoso en el que iba a ser su primer partido decisivo como rojiblanco, y también a Baena por encima de Ademola Lookman en banda zurda, quien tras su llegada al equipo rojiblanco tan explosivo efecto dominó ha terminado causando en el estado anímico de un equipo que ya ha demostrado esta temporada que es capaz de lo mejor y de lo peor en fechas directamente consecutivas.

Salieron los muchachos de Diego Pablo Simeone algo desacertados y dispersos en el campo, faltos de ideas y sin demasiado peligro fáctico en fase ofensiva. Un posible penalti sobre Giuliano Simeone fue revisado por el VAR, pero el futbolista argentino ya había perdido el equilibrio antes de ver siquiera iniciado el contacto presumiblemente punible y el chequeo duró poco más de un minuto.

El primer gol del partido llegó a manos de Sorloth, que inclinado a la banda izquierda imprimió un disparo en forma de latigazo que acabó penetrando en la portería de Mignolet, que no estuvo preciso en la colocación y permitió al ariete noruego anotar el primer tanto del partido. Aunque la alegría, en término rojiblanco, duró lo que dura un truco de magia. El Brujas, que estaba siendo más dominador e insistente en el partido, controlando la posesión y proponiendo muchas más jugadas de peligro, acabó encontrando su justa recompensa en una jugada a balón parado en la que la defensa del Atlético hizo aguas y permitió un remate a placer tras prolongación del central Joel Ordonez, que finalizó de la forma más cruenta posible, sangrando por la nariz tras un choque previo con un futbolista rojiblanco.

Terminaba la primera parte con la sensación de que el Atlético de Madrid estaba jugando varias revoluciones por debajo de su auténtica capacidad y de que no podía permitirse el lujo de ser inferior al Brujas en su propio feudo. No en un partido como hoy, donde decidía gran parte del devenir de una temporada marcada por los altibajos y los vaivenes en plan montaña rusa emocional.

Y entonces apareció un héroe vestido de americano. Johnny Cardoso, que había sido uno de los más propositivos y eficaces en clave colchonera, apareció al borde de la medialuna para recargar el lanzacohetes: de volea, con el interior del pie, adquiriendo el esférico un efecto cuasi cinematográfico, despertó a los suyos del letargo y provocó un terremoto de magnitud ocho en la escala Richter en mitad del barrio capitalino de San Blas Canillejas.

La segunda parte adquirió aspecto aletargado a medida que el buen juego del Atlético en la segunda parte fue aprisionando a los once visitantes, con un Griezmann celestial desde que pisó terreno de juego —sustituyendo a un de nuevo ausente y frágil Julián Álvarez— y un Cardoso que heredó el manto de la estrella del partido. Todo ello hasta que Sorloth, a pase de Ademola Lookman, puso la puntilla temporal en forma de 3-1, porque por supuesto para el noruego tres goles no iban a ser suficientes para saciar su desatada sed goleadora.

Así, con esa actitud feroz y algo más enfervorecida y flamígera que tanto se le reclama a Sorloth cuando hace gala de su frialdad, llegó el cuarto del partido y el tercero de la cuenta particular del nórdico, otra vez de cabeza y a pase de un Ruggeri que desde que finalizara el mercado de fichajes invernal se ha convertido en una pieza fundamental de la banda zurda del equipo, tanto en la fase defensiva como en la ofensiva. Y con su varita, a través de su centro de prestidigitador que Alexander no dudó en empalar al fondo de las mallas, llegó el cuarto y decisivo gol que metió al Atlético de Madrid de nuevo en unos octavos de final de Champions League.

Por Raúl R. Méndez

Fue en un diminuto instante: yo no quería, pero al salir por las puertas del Vicente Calderón escuchando el himno del Atlético de Madrid supe que no había nada en la Tierra que se pareciera más al Cielo. Aquí te suelo traer la crónica de los partidos de nuestro Atleti.

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