El Atlético Madrileño está pasando por un bache de juego y resultados. Este pasado domingo consiguió romper la mala racha de partidos sin ganar ante el Tarazona, y con el contraataque como bandera. Los rivales parecen haber tomado la medida a la propuesta de Torres, que ve cómo se complica la generación de juego desde la base. Si a esto le sumamos la falta de acierto en el tercio final en muchas ocasiones, tenemos una posible causa de este bache.
El técnico del Madrileño parece haber encontrado en el contraataque una solución. Los tres partidos que el filial rojiblanco ha ganado en 2026 han tenido a los goles a la contra como protagonistas.
En Antequera supo esperar y golpear al espacio y lo hizo en cuatro ocasiones. Ante el Sanluqueño el gol de la victoria lo puso Arnau al filo del final tras una gran contra del equipo. El domingo en Tarazona el gol del empate llegó a balón parado. Después, los colchoneros aprovecharon la superioridad numérica y los espacios y anotaron otros tres goles a la contra.
Victorias con un denominador común
En estas victorias hay un denominador común: el colmillo de los rojiblancos con espacios. Ocho de los diez goles en esas victorias llegaron atacando la profundidad con contraataques veloces. Los extremos son piezas clave para exprimir este recurso. Arnau Ortiz es el que mejor ha sabido aprovechar los espacios, sumando goles y asistencias de gran importancia. Iker Luque es el otro gran beneficiado. A pesar de haber perdido su sitio en el once con la llegada de Llorente, el canterano ha demostrado ser un puñal en banda y ha aportado asistencias liderando los contragolpes.
Estas tres victorias al contraataque fueron lejos de Alcalá. Como local, el Madrileño se ve obligado a llevar el peso del partido, y su mal momento en la generación de juego es una losa que le está pesando mucho. Fuera de casa esa responsabilidad no existe, lo que permite explotar una virtud que está regalando puntos muy importantes para la clasificación.
Mientras el filial intenta salir de esas dudas en su juego y su mal momento en cuanto a resultados, Torres ha encontrado en el contraataque un recurso salvavidas que puede ser clave de cara al final de temporada.

