El delegado de campo del Atlético de Madrid, Lucas Hernández Casas, ha sido sancionado con un partido tras su expulsión en el minuto 90 del derbi contra el Real Madrid, por no cumplir con la correcta custodia de los balones. La sanción lo dejará fuera del próximo compromiso en el Metropolitano.
La expulsión y los motivos de la sanción
Según el acta arbitral, Hernández Casas fue expulsado por “incumplir con su obligación en la custodia de los balones, siendo lanzados al terreno de juego con la finalidad de retrasar la puesta en juego”. Inicialmente, la sanción podía haber sido más severa, ya que el marco regulador contempla castigos de hasta cuatro partidos para delegados que incumplan sus funciones.
No obstante, al tratarse de su primera infracción y por considerarse “leve” conforme al artículo 134 del código disciplinario, la sanción quedó en la mínima aplicable: un partido. De esta forma, Hernández Casas no podrá ejercer sus funciones en el enfrentamiento que el Atlético jugará como local tras el derbi —frente a Osasuna en el Metropolitano— correspondiente al 18 de octubre.
Consecuencias y contexto extra
Aunque la sanción es leve, deja un mensaje claro: no puede tolerarse que la actuación de los delegados altere el ritmo del partido mediante demoras intencionadas.
Este episodio también abre el debate sobre cómo controlan los clubes y comisiones la logística de los balones durante los partidos de máxima tensión.
Para el Atlético, la ausencia de Hernández Casas no afectará directamente al rendimiento deportivo, pero evidencia que todas las piezas dentro del club están bajo lupa incluso en roles que suelen pasar desapercibidos.

