El Madrileño cree hasta el final y firma una remontada de carácter

El Atlético Madrileño volvió a demostrar que este equipo no se rinde. En un partido vibrante en el Cerro del Espino, el conjunto de Fernando Torres se impuso por 3-2 al Antequera en un duelo que tuvo de todo: golpes tempranos, reacción visitante y un desenlace de pura fe rojiblanca.

Golpe inicial del Antequera

El encuentro arrancó con sorpresa. El Antequera salió decidido y golpeó primero en el minuto 12, cuando Moha Bassele aprovechó un desajuste defensivo para adelantar a los visitantes.

El tanto dejó frío al filial rojiblanco, que durante varios minutos se mostró impreciso, sin encontrar fluidez en la circulación y con dificultades para generar peligro claro.

Reacción tras el descanso

Como ya ocurriera en otros partidos recientes, el Madrileño despertó tras el paso por vestuarios. El equipo dio un paso adelante y comenzó a inclinar el campo hacia la portería rival.

El premio llegó en el minuto 64, cuando Arnau Ortiz apareció para igualar el encuentro, culminando una jugada ofensiva que reflejaba el cambio de ritmo local.

El empate reforzó a los de Torres, que comenzaron a dominar territorialmente y a encerrar al Antequera.

Intercambio de golpes

Sin embargo, el partido aún guardaba más giros. En el minuto 75, Juan Aspra devolvió la ventaja al Antequera, castigando una acción aislada y sembrando dudas en el filial.

Lejos de venirse abajo, el Atlético Madrileño reaccionó con personalidad. El equipo mantuvo la presión, aceleró el ritmo y empujó con insistencia en busca del empate.

Final de locura: fe y remontada

El tramo final fue un asedio constante. El Madrileño volcó el juego sobre campo rival y encontró recompensa en los últimos minutos.

Primero, volvió a aparecer Arnau Ortiz, protagonista del partido, para firmar el empate en el 89’, esta vez desde el punto de penalti, lo que provocó la expulsión de Garreta. Y cuando todo parecía abocado al empate, el conjunto rojiblanco completó la remontada en el añadido, otra vez Ortiz de penalti, culminando una reacción de carácter y fe que desató la euforia en el Cerro del Espino.

Un equipo que nunca se rinde

El Atlético Madrileño firmó una victoria de enorme valor, tanto por el rival como por la forma de conseguirla. Remontar dos veces demuestra la madurez competitiva de un equipo que sigue creyendo en el ascenso.

El Antequera, por su parte, dejó una buena imagen ofensiva, pero pagó caro su incapacidad para sostener la ventaja en los minutos decisivos.

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