El ramo de Margarita cumple 30 años

Una de las tradiciones más consagradas en la historia del Atlético de Madrid celebró sus tres décadas de vigencia en el encuentro de ayer ante el Bodo/Glimt. Hablamos nada más y nada menos de una práctica que nació el 28 de enero de 1996 en el Estadio Vicente Calderón y ha perdurado en el tiempo hasta el día de hoy: el famoso ramo de flores de Margarita Luengo.

¿En qué consiste esta tradición?

Esta efeméride surgió de la mano de una fiel seguidora del club rojiblanco, Margarita Luengo, quien coloca un ramo de flores rojas y blancas en uno de los cuatro córneres del campo en cada partido del Atleti. Concretamente, en una de las esquinas del fondo sur, desde donde empezó la historia que vincula a la badajocense con la otra figura clave para entenderla, Milinko Pantic, su jugador favorito.

¿Cuándo y cómo nace?

El ritual de las flores de Margarita empezó en un Atlético – Athletic Club de la temporada del histórico doblete de Liga y Copa del Rey, la 95-96. Antes de comenzar el partido, Margarita dejó en el verde del Calderón cuatro claveles pronosticando los tantos del club colchonero en ese partido y, al final de los noventa minutos, se cumplió la predicción. El Atleti venció a los vascos por cuatro goles a uno (Kiko, Pantic, Penev y Biagini).

Desde aquel 28 de enero, Margarita se propuso seguir llevando flores a los partidos de su equipo cuando jugara en casa, y lo que empezaron siendo cuatro claveles evolucionaron a ramos de flores formados por doce claveles blancos y doce rojos.

Inicialmente, Pantic empezó a repartir las flores entre los aficionados del Calderón, hasta que en un partido, el serbio encontró un mensaje en ellas firmado por la misma Margarita que le decía que esas no se las diera al público porque eran para él.

A partir de aquel día, las flores de Margarita siempre estuvieron presentes en los partidos del Atlético de Madrid y, además, siempre en el mismo sitio: en el córner derecho del fondo sur. ¿Hay un porqué para escoger ese lugar? Pues sí. La badajocense escogió este sitio emblemático para conmemorar los grandes y esperados centros que ponía su ídolo, ya que a Margarita no le entusiasmaban los saques de esquina que realizaban los rojiblancos antes de su llegada.

La resistencia y el emblema que supone

A lo largo del tiempo, el ramo se ha convertido en un emblema inamovible de la historia del Atlético de Madrid. Ni el cambio de estadio al actual ni el Covid-19 frenaron esta tradición. Margarita llevó, con la misma emoción del Calderón, su ramo de flores rojiblancas en cada partido del Metropolitano y, durante la fatídica pandemia, los capitanes del club continuaron su legado en los partidos que se disputaron a puerta cerrada.

Además, ha habido hechos que han demostrado que tocar el ramo de Margarita produce el mismo efecto que pisar el escudo del Atleti colocado en el límite de la línea de banda a la altura del centro del campo. Jeremie Frimpong lo vivió recientemente en una noche de Champions, cuando el holandés pateó el ramo celebrando un gol con el Leverkusen. Algunos jugadores le recriminaron el acto, la afición atlética se abalanzó con silbidos a él y hasta el mismo Atlético hizo en redes sociales una publicación en defensa de las flores de Margarita. Aun así, Frimpong acabó disculpándose públicamente con el club y, en especial, con Margarita por el suceso y el desconocimiento de la tradición.

Llegados a este punto, muchísimos clubes de fútbol están envueltos de momentos históricos, sucesos emblemáticos, jugadores idolatrados y anécdotas identitarias, pero solo el Atlético de Madrid cuenta con un ángel de la guarda en su estadio que ayer cumplió 30 años.

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