El paso de Augusto Fernández por el Atlético de Madrid estuvo marcado por la exigencia competitiva y también por la mala fortuna. El centrocampista argentino llegó al club rojiblanco en el mercado de enero de 2016, procedente del Celta de Vigo, a cambio de cuatro millones de euros. Su adaptación fue inmediata y entró pronto en los planes de Diego Simeone, aunque las lesiones terminaron frenando su continuidad y, dos años después, acabaría poniendo rumbo al fútbol chino.
Pese a ese desenlace, Augusto fue protagonista en uno de los momentos más dolorosos de la historia reciente del Atlético. Disputó la final de la Champions League de 2016 ante el Real Madrid en Milán que se decidió en la tanda de penaltis. Este partido quedó marcado por un arbitraje muy discutido de Mark Clattenburg, especialmente por el gol en fuera de juego que abrió el marcador.
Ahora, el exrojiblanco ha vuelto a recordar aquel episodio en una entrevista en Offsiders, dejando reflexiones cargadas de sinceridad y emoción. “Venía de jugar unos buenos cuartos de final contra el Barça y también las semifinales ante el Bayern Múnich. En esos partidos demostré solvencia y solidez en el medio”, recordó. Augusto desveló además una anécdota previa a la final: “Diego se acercó antes del partido y me dio un DVD. Yo lo agarro, pero internamente digo: ‘¿Qué tengo que estudiar de Modric?’”.
El argentino explicó su razonamiento con naturalidad: “Por más que lo estudie, son jugadores impredecibles. No me lo vi… ya lo había visto todo de él, me lo sabía de memoria, aunque nunca sabes lo que va a hacer, como Iniesta o como Messi”. Más allá del análisis futbolístico, lo que permanece es la sensación de injusticia. “Fue muy duro, una frustración muy grande que casi no tuve tiempo a procesarla porque me iba con la selección”, confesó.
Augusto también fue tajante al recordar el desenlace del encuentro: “Fue injusto perderla con un gol en offside. Nosotros sabíamos que era fuera de juego. Todo te cuesta tanto que en el momento que sientes que vas a tocar la gloria y no se da por una situación injusta…”. Una herida que se agrandó al enlazar aquel subcampeonato con otro golpe: “Al mismo tiempo quedé segundo en la Champions y con Argentina en la Copa América… del segundo no se acuerda nadie”.
Palabras que reflejan la crudeza del fútbol de élite y la huella imborrable que dejó aquella noche de Milán en un jugador que, pese a las lesiones, siempre fue parte de la historia del Atlético de Simeone.

