Comenzaba el Atlético de Madrid-Valencia como suele, en los últimos años: con Hugo Duro amenazando la portería de Jan Oblak con una vaselina perfecta que terminó estrellándose en el larguero. Amaneció dormido el Atlético de Madrid y ello permitió que Duro, que se motiva cuando le toca enfrentarse al Atlético de Madrid como no le sucede contra ningún otro equipo de la competición doméstica, tuviera la primera oportunidad para el 0 a 1 antes incluso de verse cumplidos los primeros treinta segundos de partido.
No dio ninguna seguridad el Atlético de Madrid en defensa, con un Giuliano que dobló rematadamente mal la banda de Nahuel Molina —que ya de por sí daba pocas o ninguna garantía— y un eje central donde Hancko y Pubill tuvieron que amortiguar los errores de sus compañeros. El Cholo, desatado como nunca en la banca, no sabía si seguir sentado, patalear, gritar o protestar fruto de la profunda Alexander Sorloth tuvo la primera ocasión clara para el Atlético cerca del primer cuarto de hora de partido, tras recibir un pase al hueco preciso de Pablo Barrios, que de nuevo, como de costumbre, fue el mago del centro del campo y el mayor activo cholista.
Aunque el primero del partido llegó por obra y gracia de Koke Resurrección, el más veterano —y se nota en la templanza que imprime a sus compañeros— y el que más agallas le echa siempre al asunto. Ruggeri llegó al área, entrando desde el lado izquierdo para después rematar desplazándose hasta la arista diestra del terreno de juego, y aunque Aguirrezabala fue capaz de blocar el primer disparo apareció Koke desde atrás para cazarla sin oposición y mandarla a colocar a la esquina inferior del primer palo con un latigazo que casi salió con fuego.
El Valencia quiso revolverse tras encajar el tanto, y encerró a un muy débil Atlético de Madrid en su área, que quedó a merced de un juego muy volátil y de muy alto voltaje de los ches, que incluso llegaron a poner el equilibrio en el marcador por un gol de Pepelu tras un rechace que Oblak no vio venir pero que finalmente Pulido Santana anuló por fuera de juego de Hugo Duro.
Comenzó la segunda parte con Simeone dándose cuenta del gran problema que supone un Nahuel Molina defectuoso y más fallón que de normal, introduciendo a Robin Le Normand para tratar de calmar las aguas turbulentas que se estaban despertando en el carril diestro. Y, en efecto, así consiguió el Atlético de Madrid encontrar algo más de efectividad y tranquilidad en su juego, incrementando de forma notable la posesión y las ideas en ataque, que tanto faltan, o suelen faltar, cuando Baena, Llorente o alguno de los cracks indiscutibles, alguno de los futbolistas de más altos quilates del Atleti, se pierde el partido.
Y Pablo Barrios, de nuevo, fue el mayor activo, el jugador total que ha terminado por abrazar y perfeccionar la idea que el Cholo tiene sobre el fútbol: presiona, roba, molesta, corre, teje pases con compás, tiene calidad, chuta, tiene atrevimiento. A estas alturas, la única cuestión restante no es lo que hace Pablo Barrios, sino lo que no hace, pues terminaríamos antes. Para meter más pólvora en ataque y aprovechar las continuas exhalaciones de un Barrios que estaba desatado, Simeone dio entrada a Griezmann y a Gallagher para dar descanso a Julián y a Nico González.
Quizá por eso, o porque el Valencia resucitó de sus cenizas como el ave fénix, le salió el tiro por la culata a Simeone, pues Beltrán metió un golazo antológico, de época, desde fuera del área, que salió con un efecto casi cinematográfico frente al que Jan Oblak no pudo hacer absolutamente nada.
Aunque para calidad, la del golazo supremo de Antoine Griezmann, que sirvió para volver a poner en ventaja al Atlético de Madrid después de recibir un pase elevado en el área, pincharla con una clase al alcance de muy pocos privilegiados, de jugadores tocados por una varita, y meter un zambombazo que batió, de forma imbatible e incontestable, al guardameta valencianista. Papá Noel trajo los regalos al Metropolitano de forma adelantada en pleno 13 de diciembre, y de las manos (o las botas) de un Griezmann vestido de reno.

