En el fútbol moderno hay futbolistas que sostienen proyectos enteros desde la constancia y el compromiso. Ese es el caso de Martín Belotti, mediocampista del Atlético Madrileño, que se ha convertido en una de las piezas fundamentales del equipo en Primera RFEF.
Carne de ascenso
El mediocampista argentino no es una promesa pasajera ni un fichaje mediático. Es rendimiento puro. La temporada pasada dejó huella en la AD Ceuta FC, donde, cedido, fue clave en el ascenso disputando 37 partidos y aportando 2 goles y 1 asistencia. Más allá de los números, su presencia constante en el centro del campo fue decisiva para que el equipo encontrara equilibrio en los momentos más exigentes del curso.
Este año, nuevamente a préstamo desde el CF Intercity, esta vez con opción de compra de 4 millones, ha dado un paso definitivo hacia la consolidación. Ha jugado los 25 de 25 partidos ligueros del Atlético Madrileño, acumulando 2064 minutos, siendo el segundo jugador con más minutos del plantel. Esa cifra no admite discusión: Belotti es indiscutible para Fernando Torres. Además, ha sumado 2 goles y 2 asistencias, mejorando su aportación ofensiva y demostrando que también puede aparecer en los momentos determinantes.
¿Se quedará?
En clave rojiblanca, hay un dato que invita al optimismo. Su reciente cambio de agencia a DC Global lo vincula con la misma representación que varios jugadores del filial atlético, como el recién debutado Julio Díaz o Rubén Gómez. En el contexto del fútbol actual, esto no es un simple detalle administrativo: suele ser una señal de alineación con el proyecto. Todo esto puede apuntar a que su cesión podría transformarse en una permanencia definitiva. Sin embargo, su elevada edad para jugar en un filial, pues tiene 24 años y la alta opción de compra complican la operación.
Por otro lado, el Atlético Madrileño necesita futbolistas con identidad competitiva, regularidad y mentalidad de crecimiento. Belotti ha demostrado esas tres cualidades con hechos, no con palabras. Ha sido protagonista en un ascenso, es pilar en el presente y, si el club apuesta por su continuidad, puede convertirse en parte estructural del futuro.

