No hizo falta balón ni césped para que el Atlético de Madrid volviera a ganar. Un año más, los jugadores de la primera plantilla, acompañados por Cerezo, llevaron algo mucho más valioso que un gol: tiempo y cariño. Su tradicional visita a varios hospitales de la Comunidad de Madrid volvió a recordarle a todos que el fútbol, a veces, también cura por dentro.
La expedición rojiblanca recorrió el Hospital Universitario Vithas Madrid La Milagrosa, el Hospital Universitario Ramón y Cajal y el Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, cargada de juguetes gracias a la campaña solidaria ‘Un juguete, una ilusión’, impulsada por RTVE y la Fundación Crecer Jugando. Cada regalo era una excusa perfecta para arrancar una sonrisa, abrir una conversación o simplemente sentarse al lado de una cama y escuchar.
Los jugadores visitaron diferentes áreas, desde pediatría hasta cirugía, pasando por psiquiatría o cuidados intensivos. En cada pasillo, en cada habitación, se encontraron con historias que difícilmente olvidarán. Aquellas familias que viven días difíciles, por un rato, se permitieron sonreír al ver aparecer a los jugadores por la puerta.
La gratitud fue mutua. Los pacientes y sus familiares agradecieron los ánimos, la cercanía y el simple hecho de sentirse acompañados en unas fechas tan sensibles. Pero también los futbolistas se marcharon con el corazón lleno, conscientes de que esos encuentros les recuerdan por qué su escudo significa algo más que competir. En cada mirada emocionada, en cada “Aúpa Atleti” susurrado desde una cama, había una lección de fuerza y de vida.
En días así, queda claro que el fútbol no sólo trata de títulos, sino de gestos que, aunque no salgan en el marcador, se quedan para siempre en la memoria.

