La delantera brasileña del Atlético de Madrid es la futbolista que ha participado en más goles saliendo desde el banquillo esta temporada en Liga F Moeve. La exjugadora del Madrid CFF ha contribuido a fabricar cuatro goles como suplente, con dos tantos y dos asistencias de gol. Además, fue la Player of the Month del mes de septiembre.

La delantera brasileña del Atlético de Madrid es la futbolista que ha participado en más goles saliendo desde el banquillo esta temporada en Liga F Moeve. La exjugadora del Madrid CFF ha contribuido a fabricar cuatro goles como suplente, con dos tantos y dos asistencias de gol. Además, fue la Player of the Month del mes de septiembre.
Luany: la ascensión imparable de una estrella — de promesa en el Madrid CFF a reina rojiblanca del Atlético de Madrid.

En un fútbol femenino español que cada día escribe páginas más ambiciosas, pocas historias resultan tan potentes y simbólicas como la de Luany Cordeiro, la atacante brasileña que ha pasado de ser una joven promesa con talento por pulir en el Madrid CFF a convertirse, en apenas dos años, en la gran figura del Atlético de Madrid Femenino y la mejor jugadora de la Liga F Moeve en septiembre de 2025.
Su recorrido no es solo una historia de crecimiento deportivo; es un relato de carácter, resiliencia y evolución. Un viaje de sur a norte, de la inspiración callejera brasileña al rigor táctico europeo, del anonimato a la consagración.

Luany aterrizó en el Madrid CFF con la mezcla de inocencia y hambre que define a las futbolistas que llegan a Europa buscando su destino. Tenía velocidad, desborde y una técnica natural que recordaba a las grandes dribladoras de su país, pero su fútbol aún carecía de estructura. En un entorno que ha servido de trampolín para tantas estrellas del fútbol femenino, encontró su primera escuela de madurez.

En el equipo madrileño aprendió los fundamentos de la Liga F Moeve: la exigencia táctica, la lectura de espacios, el sacrificio defensivo y la constancia. Su primera temporada fue de adaptación, con chispazos que despertaban interés. Pero en la segunda, el talento se consolidó: Luany empezó a entender el ritmo del fútbol español, los duelos en banda, el juego entre líneas y, sobre todo, el valor de la pausa.
Aquel Madrid CFF de 2023-2024 la vio crecer. Pero el salto estaba escrito: el Atlético de Madrid Femenino llamó a su puerta, entonces Luany no dudó y se mudó de Fuenlabrada a Alcalá de Henares.

Desde su llegada al Atlético, la transformación ha sido absoluta. Bajo la dirección de un cuerpo técnico que apostó por potenciar su creatividad sin cortarle las alas, Luany ha pasado de ser una futbolista vertical e impredecible a una jugadora total, capaz de decidir partidos con inteligencia y determinación.

Su irrupción en el inicio de la temporada 2025-2026 ha sido simplemente espectacular: goles, asistencias, liderazgo y un impacto en el juego que la ha convertido en la pieza más influyente del sistema ofensivo colchonero. El reconocimiento como Mejor Jugadora de la Liga F Moeve en septiembre no fue casualidad: fue la consecuencia natural de un rendimiento brillante y sostenido.

El reconocimiento como Mejor Jugadora de la Liga F Moeve en septiembre es más que un premio individual. Es un símbolo de lo que representa su evolución: la confirmación de que el talento extranjero, cuando se funde con el rigor y la estructura del fútbol español, puede alcanzar una dimensión superior.

Luany no es ya una promesa. Es una líder. Y su historia refleja la metamorfosis de la propia Liga F Moeve, una competición que se ha convertido en epicentro del talento mundial.
Hoy, cada toque suyo parece un guiño a su pasado. A las tardes en el Madrid CFF, donde aprendió a pensar su juego. A los entrenamientos solitarios donde practicaba su cambio de ritmo. Y al presente rojiblanco donde su nombre se corea como el de una estrella.

Luany no es ya una promesa. Es una líder. Y su historia refleja la metamorfosis de la propia Liga F Moeve, una competición que se ha convertido en epicentro del talento mundial.
Hoy, cada toque suyo parece un guiño a su pasado. A las tardes en el Madrid CFF, donde aprendió a pensar su juego. A los entrenamientos solitarios donde practicaba su cambio de ritmo. Y al presente rojiblanco donde su nombre se corea como el de una estrella.

Luany juega como si el mundo fuera una coreografía invisible.
Sus botas parecen escribir frases en el césped: comas, puntos, exclamaciones.
El primer paso es un trueno.
El segundo, una ráfaga.
Y el tercero, una sentencia.

Donde antes había precipitación, hoy hay cadencia; donde antes corría, ahora flota. Cuando encara, no dribla solo cuerpos: dribla el tiempo. Engaña la dirección, acaricia el balón con la zurda y cambia de ritmo con un golpe de viento.

Tiene la mirada de las que ven antes de que pase, y un último pase que parece salido de un lienzo, no de un entrenamiento. A veces lanza una diagonal al vacío, como si supiera que alguien llegará. Y llega.
Su golpeo, ahora templado, ha ganado la calma del cazador: elige el rincón, no la fuerza. Y cuando el balón besa la red, levanta el puño, no con arrogancia, sino con gratitud

Tiene la mirada de las que ven antes de que pase, y un último pase que parece salido de un lienzo, no de un entrenamiento. A veces lanza una diagonal al vacío, como si supiera que alguien llegará. Y llega.
Su golpeo, ahora templado, ha ganado la calma del cazador: elige el rincón, no la fuerza. Y cuando el balón besa la red, levanta el puño, no con arrogancia, sino con gratitud.

En un equipo que ha aprendido a convivir con la exigencia, ella aporta el imprevisto. Es la nota de jazz en una sinfonía militar. El trueno en medio del plan.
Hoy, su figura trasciende camisetas. Representa la posibilidad de crecer sin traicionar la esencia.
De convertir el vértigo en método.
De unir el alma brasileña con el corazón madrileño.
Hoy, su figura trasciende camisetas. Representa la posibilidad de crecer sin traicionar la esencia.
De convertir el vértigo en método.
De unir el alma brasileña con el corazón madrileño.
Fue en el Madrid CFF, donde aprendió a pensar, al Atlético, donde aprendió a liderar, Luany ha recorrido un camino que define lo que hoy es la Liga F Moeve: talento, crecimiento, valentía.

Ahora, cada vez que pisa el césped, se siente la sensación de que algo grande está por suceder.
Porque Luany no solo juega al fútbol: lo eleva.
Es la artista del desequilibrio, la trabajadora incansable, la heredera del fuego rojiblanco.
Y en esta nueva etapa, con Gio fuera y el equipo buscando una nueva voz, ella es el faro que no deja que el barco se hunda.

Su historia, todavía en pleno vuelo, ya tiene algo de mito:
una brasileña que convirtió la promesa en certeza,
la velocidad en sabiduría,
y el talento en liderazgo.
Luany, la reina del otoño rojiblanco, la luz que brilla cuando la noche parece más oscura.

Cuando Luany Vitória da Silva Rosa nació el 3 de febrero de 2003 en Nova Iguaçu, Brasil, nadie podía imaginar que dos décadas después su nombre resonaría con la fuerza de un trueno en los estadios españoles. Su historia no es simplemente la de una futbolista que cruzó el Atlántico: es la de una joven que llegó para reescribir lo que significa irrumpir, impactar y dejar huella.

Porque desde que aterrizó en la Liga F, Luany no solo se adaptó… se hizo imprescindible.
No solo mostró talento… marcó diferencias.
No solo sumó goles… construyó su propio mito.

Y hoy, con 15 goles en 56 partidos, 3.505 minutos de electricidad y un ascenso continuo temporada tras temporada, su nombre ya pertenece a la conversación de las jugadoras que están redefiniendo una era.

Criada en un entorno donde el fútbol se vive como necesidad vital, Luany creció entre callejones, campos improvisados y ese tipo de fútbol donde el talento nace antes que la táctica, donde el regate es instinto, no aprendizaje.

Desde Grêmio hasta su paso por Estados Unidos, todo era preparación para lo que vendría. El salto definitivo llegó cuando España la llamó, cuando el fútbol europeo —y en concreto el Madrid CFF— detectó en ella algo más grande que velocidad y desborde: un potencial sin techo.

Su primera temporada en Liga F (2023–24) fue inmediata, fresca, viva:
26 partidos, 1.736 minutos, 6 goles.
Sin adaptación lenta. Sin miedo. Como si siempre hubiese estado ahí.

2024, el Atlético de Madrid Femenino decidió apostar fuerte. No buscaba una promesa: buscaba un arma. Y la encontró en Luany.

Con la elástica rojiblanca, su juego empezó a adquirir capas nuevas:
• más personalidad,
• más desmarque,
• más inteligencia en espacios reducidos,
• más impacto sin balón,
• más liderazgo ofensivo.

Los números lo explican, pero no lo abarcan:
2024–25: 19 partidos, 1.016 minutos, 4 goles
Una temporada de transición, de consolidación, de aprendizaje profundo en un club que exige cada día. Pero lo importante no era la cifra: era la sensación creciente de que algo se estaba gestando y acabó explotando en la temporada 2025-2026.

La temporada 2025–26 será recordada como la del nacimiento oficial de una estrella.
Una estrella consciente de serlo, pero responsable, trabajadora, constante.

En solo 11 partidos disputados, acumula:
753 minutos y 5 goles.
Goles determinantes, goles de carácter, goles de jugadora franquicia.

hay mejor lugar para un talento que quiere convertirse en historia que un club que vive del sentimiento, de la pasión, del esfuerzo, del fuego competitivo.

El Atlético ha encontrado en Luany algo más que una jugadora diferencial:
ha encontrado un futuro que ya es presente.

Su encaje en las transiciones, su capacidad para abrir defensas cerradas y su compatibilidad con las delanteras del equipo la han convertido en pieza estratégica.

Y todas las señales apuntan a que esto es solo el comienzo de una larga trayectoria en la que la sudamericana quiere brillar y hacer vibrar al público.

En una Liga F que evoluciona, que crece, que se hace cada vez más competitiva, Luany representa todo lo que define a una estrella moderna:
talento puro, ambición feroz, trayectoria ascendente y un magnetismo que no se puede enseñar.

15 goles son solo el comienzo.Lo que está por venir —para ella, para el Atlético de Madrid, para la Liga F— es una tormenta que ya se escucha en la distancia y su nombre es Luany.

Desatascadora de partidos. Esa es Luany Vitória da Silva (Nova Iguaçu, 3 de febrero de 2003). La futbolista brasileña es la jugadora de Liga F Moeve que ha participado en más goles saliendo desde el banquillo esta temporada. Llegó el pasado verano al Atlético de Madrid procedente del Seattle Reign, aunque estuvo cedida en el Madrid CFF. Conocedora de la liga española, su primera campaña en la entidad colchonera no fue buena. Las lesiones impidieron que la atacante diera su mejor versión, y Luany tan solo pudo marcar 4 goles y repartir 4 asistencias en 1.016 minutos ligueros. Unos números, que esta temporada ya ha superado en apenas doce jornadas de competición doméstica. Ya son 5 goles y 6 asistencias en 844 minutos en doce encuentros.

De ellos, nueve han sido como titular y tres de suplente, destacando por ser la revulsiva de oro en la competición doméstica. En la primera jornada ante el RCD Espanyol (0-5) entró a la media hora de juego, y tan solo necesitó treinta minutos para repartir una asistencia y cerrar el marcador con un tanto de penalti. También saliendo desde el banquillo fue clave en la victoria ante el Levante UD (4-0) en la tercera jornada. La brasileña entró tras el descanso y dejó un golazo con la derecha, tras un gran control con la cabeza, y una asistencia para certificar el triunfo. Ese magnífico arranque de temporada le permitió además convertirse en la Player of the month del mes de septiembre, y actualmente es la máxima asistente y segunda máxima goleadora de su equipo.