Como el destino es caprichoso e imprevisible, quería que la jornada de liga más inmediata a la clasificación a la final de la Copa del Rey enfrentara, directamente y sin paños calientes, a los flamantes finalistas. Atlético de Madrid y Real Sociedad se enfrentaban y se tomaban el pulso en un partido que no podía sino mirarse desde el prisma de una especie de plebiscito previo a abril. Con media retina apuntando a la Cartuja.
Comenzó el partido muy movido y con el Atlético de Madrid apostando por un fútbol muy valiente y vertical, al que tanto acostumbra a su afición en los citas que disputa como local y del que tanto frecuenta olvidarse cuando ofrece fútbol a domicilio; la última muestra, el infierno en que se convirtió para los de Simeone el Camp Nou el pasado martes.
Sorloth salió con la batería cargada y quiso empezar a poner tierra de por medio cuanto antes, y recibiendo un pase al hueco que se fue envenenando tuvo la primera del partido, pero el chut no supuso incordio alguno para Álex Remiro. Aunque para el ariete nórdico, que estaba con la mirilla puesta únicamente en el gol, eso no supuso problema. A la salida del propio córner, Sorloth puso el 1-0 tras un remate de volea que el portero del conjunto vasco no pudo detener.
La Real Sociedad encajó el primer tanto del partido de la manera más propicia que en el fútbol pueden aceptarse los goles tempraneros: imprimiendo un par de revoluciones más y siendo más valiente en busca del empate. Y la igualada no tardó muchos minutos en llegar y en favorecer a los visitantes, que estaban acariciando la portería de Jan Oblak con cada vez más evidente peligro. Y el encargado de destapar el tarro de las esencias fue Carlos Soler, que se introdujo en el área como un ninja para recibir con clase, domesticar el esférico con seguridad y disparar con un efecto perfecto e inmejorable que pronto se tornó imparable para Jan Oblak. Empataba la Real y se recomponía minutos después de que Sorloth destapara el electrónico.
La siguiente fase de la primera mitad se extendió casi hasta el final de la misma, y consistió en un dominio inexcusable del Atlético de Madrid, capitaneado por un conductor Koke, un Sorloth desatado y un Almada que hizo gala de su patente calidad con la pelota, pero que sin embargo fue incapaz de hacerlo con peligro y de anotar el tercer tanto del partido. La peor de las noticias llegó al borde del pitido del colegiado, con Rodrigo Mendoza saliendo lesionado y entre lágrimas del césped del Metropolitano tras una acción en la que un futbolista de la Real Sociedad entró muy duro y se produjo un choque pierna con pierna.
Comenzó la segunda parte con la Real Sociedad algo más recompuesta en ataque y poniendo contra las cuerdas al Atlético de Madrid, que sufrió en los primeros tramos de los últimos 45 minutos de partido y tuvo que remar para tratar de reconducir una situación que se estaba comenzando a encallar en demasía. Pero en una acción maradoniana de Nico González, que se zafó por lo menos de cuatro defensas rivales, llegaría el gol que pondría momentáneamente al Atlético de Madrid por delante de nuevo en el partido, no sin antes una genialidad de Griezmann en forma de tacón hacia atrás para ofrecer la asistencia al delantero argentino.
Y tan momentánea ventaja, porque siguiendo la misma tónica de la primera mitad la Real Sociedad empató en la jugada contigua, gracias a un remate excelso desde fuera del área del español, que batió a Jan Oblak con una fuerza tremebunda. El tanto anuló por completo al Metropolitano y al Atlético durante varios minutos, pues ni grada ni equipo podían creerse que el mismo guion pudiera ser escrito dos veces.
Pero apareció de nuevo Nico González, que utilizó este partido como suerte de chivo expiatorio, o de reivindicación como futbolista. En una acción que comenzó con un chut de Llorente desde fuera del área y con un disparo férreo de Hancko que rechazó Remiro, un centro de Ruggeri llegó a la cabeza del interior rojiblanco, que remató peinando el esférico a la perfección para dibujar el definitivo 3-2 en el marcador del Metropolitano y llevarse el aperitivo antes de la final de la Copa del Rey que en abril volverá a enfrentar a ambos conjuntos.

