Un emotivo y melancólico minuto de silencio para recordar a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz congeló la melancolía en el Metropolitano, antes de dar comienzo a un Atlético de Madrid-Mallorca con el que el equipo de Simeone ambicionaba hacer valor su factor local para sumar de tres y no desengancharse de los puestos Champions.
Aunque el Mallorca, con el pirata Muriqi como principal valedor, salió con ganas de acometer un doloroso y cruento abordaje contra el fortín rojiblanco. El Atleti, que salió algo desconectado de sus labores defensivas, permitió al principal ariete del equipo balear rematar de cabeza, aunque el tiro salió desviado y muy alejado del segundo palo que salvaguardaba Jan Oblak. Todo apuntaba a que no iba a ser exactamente una tarde en plan paseo por el parque en la ciudad de Madrid.
El Atlético quiso empezar a controlar la posesión del esférico, buscando, como siempre, conducciones mágicas de Pablo Barrios y controles dirigidos hacia la banda que trataba de apuñalar Álex Baena y sobre la que recibió la ayuda inmarcesible de David Hancko. La tuvieron antes de verse cumplido el minuto 15 tanto Sorloth como Giuliano y Julián, pero Leo Román, héroe sin capa del Mallorca, sostuvo el empate a cero en una acción en la que defendió la portería de su equipo ante las continuas embestidas de un Atletico que no supo terminar la acción (como suele).
Pero el primer tanto no tardaría en llegar, y caería del lado rojiblanco en un centro que remató con fiereza Llorente de volea, y cuyo rechace quedó a merced de Sorloth, que no perdonó. Primer gol en el Metropolitano, buenas sensaciones en casa y otro gol más sumado a la cuenta particular del delantero noruego, que aunque no atraviesa precisamente su mejor temporada en España suma ya seis tantos en la competición doméstica. Por el lado mallorquín, el gol local los hundía aún más en la parte baja de la tabla, quedando su cercanía o lejanía respecto a la zona de descenso en manos de los últimos clasificados.
El Atlético empezó a dominar en los compases finales del primer tiempo, con un Julián que, aún negado de cara al gol, fue futbolista versátil, bajando a recibir y penetrando entre líneas para ayudar a la conducción de las jugadas ofensivas de sus compañeros.
Salió ofensivo el Mallorca en la segunda mitad, aunque Johnny Cardoso frenó las incursiones visitantes empezó a hacer gala de ese cinco nativo y férreo que conocimos durante su estadía en el Betis, versión que tanto se lleva solicitando desde que es futbolista del Atlético de Madrid y que tan pocas veces ha aparecido en el Metropolitano.
Disparó Pablo Barrios desde lejos aunque se marchó por poco, otra oportunidad para el mejor del partido en la primera parte y también en la segunda, y el Cholo aprovechó para hacer el primer cambio, polémico cuando menos: Baena, que estaba proponiendo en ataque y siendo de los mejores en la primera parte, por Nico, que llevaba sin aparecer por el campo demasiado tiempo.
El Atlético salió con una inmensa falta de intensidad que comenzó a pasar factura en fase ofensiva durante toda la segunda mitad. Y el Atlético, a un solo gol (o una buena jugada de Muriqi) de dejarse dos puntos en casa, empezó a jugar a ponerle centros a un Sorloth que, ni de lejos a su mejor nivel, no supo rematar los balones que le colgaban sus compañeros.
Aunque el gol terminó llegando de la manera más inesperada: en propia puerta, tras un rechace con la cara de López Guijarro que introdujo al fondo de las mallas un centro con rosca y profundamente peligroso de Marcos Llorente, que fue de los más intensos y más agresivos del conjunto rojiblanco en los últimos 45 minutos.
Y Almada, que salió al campo en el último tramo del partido, acabó colocándose la capa de héroe inesperado, acechando la banda zurda, penetrando en el área con la clase típica que caracteriza al fútbol de quienes se han criado haciendo filigranas en el barrio, y con efecto acabó penetrando la portería de Leo Román en un auténtico golazo que aseguró los tres puntos para los del Cholo, en un partido no demasiado rutilante, no excelso, tampoco excesivamente vistoso o colorido, pero sí suficiente para meter tierra de por medio frente a los principales perseguidores en zona europea: Espanyol, Real Betis y Celta de Vigo.

