El jugador del Atlético de Madrid levanta su brazos antes de lanzar la mítica falta. Fuente: Miguel Ruiz

Es inevitable que las primeras veces no se queden en la memoria. Y el debut en el formato Champions del Atlético de Madrid es para recordar. Encuadrado en un grupo con Borussia Dortmund, Steaua de Bucarest y Widzew Lodz, los rojiblancos llegaban a Alemania con opciones de encabezar su grupo y protagonizar un asalto a Dortmund. Aunque la tarea no seria fácil

El rival de aquel 30 de octubre de 1996 seria, precisamente, el Borussia de Dortmund. El equipo amarillo, a la postre campeón, se presentaba en su feudo tras ganar dos semanas antes en el Vicente Calderón y consciente de que una victoria le otorgaría matemáticamente la primera plaza de la liguilla. Nombres como Klos, Moller o Sammer amenaban a un Atleti campeón de todo en España, pero que llegaba sin el Cholo Simeone, sancionado aquel día, a ese encuentro. Y para mayor pánico atlético, Herrlich adelantaba a los amarillos en posición dudosa, por lo que a los dirigidos por Radomir Antic les tocaba remar.

El Atlético de Madrid recibió bien el mazazo y empezó a hacerse dueño del partido. Poco a poco, fue arrinconando al Borussia en su campo y, solo 20 minutos después de recibir el 1-0, Fresnedoso ponía el empate tras un córner sacado por Juan Esnaider. El argentino puso un centro delicioso, y Roberto remató con todo para batir a Klos. 1-1 y una nueva historia.

Por todos es sabido que el ramo que se coloca en los partidos del equipo rojiblanco como local está ahí por los balones parados que sacaba Milinko Pantic. Margarita Robles lo colocó en el corner del fondo sur durante el año del doblete y en Alemania, el serbio volvió a demostrar por qué era merecedor de ese homenaje. El Atleti dispuso de una falta lejana y muy escorada y el encargado de sacarla fue, precisamente, Milinko Pantić. El balón se cerró sobre la portería del Borussia, dio en el palo, y entró en la porteria negriamarilla tras un golpeo soberbio del hombre con pies de flores. Esa falta puso el broche a la única derrota que sufrió el Borussia esa edición y marcaba la primera gran noche del Atlético de Madrid en la UEFA Champions League.

Por Klaas MV

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