El Atlético de Madrid ha disputado diez partidos esta temporada con menos de 72 horas de descanso entre encuentros. Un calendario cada vez más comprimido (con compromisos de Champions League, Liga y Copa del Rey encadenados) ha obligado al conjunto rojiblanco a experimentar con rotaciones forzadas.
A raíz de esta situación, Koke ha insistido públicamente en que «hasta que no digamos hasta aquí, habrá calendarios así», mientras que Marcos Llorente lo ha denunciado en sus redes sociales advirtiendo de que el ritmo actual «no es salud». Detrás de esas palabras hay fisiología. El doctor Gonzalo Correa González, médico especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte y presidente de la Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMED-FEMEDE), lo explica a Atleti Media con claridad: cuando un futbolista compite sin haberse recuperado del partido anterior, «las probabilidades de sufrir una lesión muscular son mucho más elevadas».
El esfuerzo genera destrucción de fibras que necesitan tiempo para recomponerse
Un partido de fútbol de élite no termina cuando el árbitro pita el final. A nivel muscular, el esfuerzo genera destrucción de fibras que necesitan tiempo para restaurarse. Por otra parte, a nivel del sistema nervioso, la activación intensa del sistema simpático (que dispara la frecuencia cardiaca, la respiración y el flujo sanguíneo hacia los músculos) requiere después una fase de compensación parasimpática. A nivel metabólico, se acumulan productos de desecho que el organismo necesita eliminar. Todo eso lleva tiempo, y ese tiempo se mide en horas.
«El fútbol requiere trabajo interválico a moderada-alta intensidad de grandes grupos musculares, sobre todo tren inferior —cuádriceps, isquiosurales—, y estos grupos necesitan, como grupos musculares grandes que son, unas 72 horas para su total recuperación postesfuerzo», explica el Dr. Correa. El mecanismo de daño es directo: cuando un futbolista se lesiona sin estar recuperado, no es un accidente del todo fortuito. «El organismo es sabio y si la fibra muscular está fatigada/agotada pierde capacidades de contracción y elasticidad; así las cosas, es fácil que se rompa», advierte el especialista.
Esa fatiga no siempre es visible desde fuera. Un jugador puede moverse con aparente normalidad sobre el césped mientras tiene sus marcadores internos de daño muscular disparados. El Dr. Correa señala que los síntomas incluyen «fatiga, pesadez, agotamiento, dolor muscular de aparición tardía» y niveles elevados en sangre de creatinquinasa y GOT (dos enzimas que los servicios médicos de los clubes usan como indicadores de daño muscular).
El riesgo de lesión crece hasta un 32% con menos de cuatro días entre partidos
La evidencia científica sobre el impacto de los calendarios comprimidos no es nueva. En 2013, un estudio de Bengtsson, Ekstrand y Hägglund publicado en el British Journal of Sports Medicine, que siguió durante once temporadas a 27 equipos de la UEFA Champions League, concluyó que la congestión de partidos se asocia directamente a un aumento en las tasas de lesión muscular. El riesgo crecía entre un 9% y un 32% cuando entre dos partidos había cuatro días o menos de separación. Un umbral que, conviene recordarlo, está por encima de las 72 horas que la propia AFE considera el mínimo imprescindible.
Más de una década después, la situación ha empeorado. Un estudio del propio grupo de investigación de la UEFA, publicado en el British Journal of Sports Medicine en 2023, reveló que las lesiones de isquiosurales han pasado de representar el 12% del total de lesiones en la temporada 2001/02 al 24% en la 2021/22, analizando a 3.909 jugadores de 54 equipos de 20 países a lo largo de 21 años.
La evidencia es amplia. Otro estudio que monitorizó a jugadores de la Ligue 1 en periodos de doble jornada semanal, concluyó que la fatiga percibida y el dolor muscular dos y tres días después de un partido eran señales de alarma de lesión muscular. Un jugador con agujetas pronunciadas al tercer día tiene el doble de probabilidades de romperse en el partido siguiente.
Proteger la salud de los futbolistas como objetivo principal
Además, otra investigación en la que participó el Dr. Gil Rodas, responsable médico del Barça Innovation Hub, añade que incluso cumpliendo las 72 horas, el rendimiento en sprint y los factores de riesgo de lesión de isquiosurales no se habían recuperado completamente. La acumulación de investigación sobre el tema es tan sólida que ya no admite debate científico: los datos apuntan siempre en la misma dirección.
Sobre la capacidad real de la tecnología y los métodos de recuperación (crioterapia, nutrición, rotaciones) para compensar esa deuda fisiológica, el Dr. Correa es rotundo: “La fisiología es una sola y aunque el deportista de élite parezca un ser de otro planeta, es humano y requiere los tiempos fisiológicos que conocemos.”
El Dr. Correa lo resume con una frase que interpela directamente a quienes diseñan los calendarios: “Más allá de su profesión, son personas, y proteger su salud debería ser primordial por encima de otros intereses organizativos y/o de calendarios.”

