El Atlético pierde contra el Barcelona y los culés se aseguran media liga

El Atlético de Madrid acusa una expulsión de un desorientado Nico González y pierde el primer set ante el Barcelona en un partido en el que la ‘unidad B’ se descompuso por completo: buen nivel de Vargas y Baena; malas sensaciones de Thiago Almada. Musso se vistió de héroe una noche más para frenar las acometidas de un Barcelona que finalmente logró sentenciar media liga en el Metropolitano.

Comenzaba el primer asalto al mejor de 3 entre Atlético de Madrid y Fútbol Club Barcelona con una primera parte tremendamente disputada entre ambos conjuntos, a pesar de que tan sólo uno de ellos se jugaba en realidad algo realmente valioso en el encuentro. Uno en el que el Barça, en sus primeros compases, quiso aprovechar la presencia de un ya recobrado Pedri, su mago y director de orquesta en el centro del campo, a la par que hacer gala de su poderío ofensivo y desequilibrante por las bandas que tanto caracteriza al fútbol de Flick; en especial por la que comandó un Lamine Yamal que hoy se hallaba eléctrico y desbordante. Por parte atlética, el conjunto de Simeone esperó agazapado su turno a la contra, confiando las llaves del autobús a un Musso que hizo de cerrojo de seguridad en varias ocasiones, casi como si el titular fuera él y no Jan Oblak.

Ambos conjuntos empezaron a tomarse la medida sin prestar tanta atención al contexto liguero sino más bien en el europeo, donde el Barcelona ansía venganza por la eliminación en Copa del Rey y el Atlético, impedir dicha vendetta. El equipo de Diego Pablo Simeone sufrió en las primeras fases del partido ante un Barcelona que si bien no fue asfixiante ni tan incisivo como a veces acostumbra, tampoco fue un equipo cómodo de manejar. Tanto fue así que Nico González, fruto de la desesperación y para que un elevado pase al hueco no se imantara en las botas de un Lamine Yamal que tenía una autopista hasta el área, ejecutó el tapón de la jornada de la NBA, por el que vio cartulina amarilla y cargó a voluntad su mochila para el resto de sus minutos sobre el verde. 

Aun así, el Atlético supo sacar algún brote de lucidez de su ya famosa ‘unidad B’ conforme fueron goteando los minutos. Álex Baena tuvo muy buenas sensaciones y, quitando a Griezmann, que fue el mejor del conjunto rojiblanco en ataque, fue uno de los futbolistas más propositivos, eficaces, valientes y audaces del Atlético de Madrid. Aunque fue el equipo 2.0 uno repleto de claroscuros si se compara el buen hacer del español con el juego ausente, líquido y frágil que deslizó, por su lado, Thiago Almada.

De tal modo, y con un inesperado pase a la espalda de la defensa blaugrana que ejecutó Lenglet casi desde campo contrario, llegó el primer tanto colchonero tras un preciso y magnético control de Giuliano, que bajó el esférico, le dio celeridad y puso la rosca suficiente al primer palo para batir a un Joan García que se venció al lado contrario.

No tardó el Barcelona en recoger las armas del suelo y reaccionar, y aunque el ala de Lamine Yamal fue la más venenosa durante la práctica totalidad de la primera mitad, el golpe definitivo llegó por el lado contrario, con un pase filtrado que hilvanó Dani Olmo y que recogió Marcus Rashford, que se vistió de Raphinha para empatar el partido cerca del ecuador, no sin antes presenciar una tangana y una merecida expulsión a Nico —nadie sabe por qué siguió en el terreno de juego tras la mano con que frenó a Yamal— por doble amarilla tras una entrada sobre el diez blaugrana, que el VAR no sólo ratificó sino que elevó a la categoría de roja directa.

Comenzó la segunda parte, pero la polémica siguió más vigente que nunca e inundando la atmósfera del Metropolitano. El VAR tuvo que intervenir nuevamente para suprimir una roja a Gerard Martín, que hizo una fea entrada sobre Nahuel Molina pero sin intencionalidad, pues alcanzó la pierna del argentino en un claro intento de despejar la pelota.

Juan Musso se colgó la capa de Superman en varias ocasiones para frenar las continuas acometidas de un agresivo Fútbol Club Barcelona que, además de querer imprimir miedo al Metropolitano de cara al futuro encuentro de vuelta de la Copa de Europa, necesitaba como agua de mayo desatascar el electrónico y extraer los tres puntos de Madrid para imprimir una calmosa ventaja de siete puntos sobre el Real Madrid, que le permitirían centrarse al cien por cien en la eliminatoria de Champions dando casi por sentenciada la consecución de la liga.

El Atlético, que dio por perdida la posibilidad de llevarse el partido a la buchaca desde la expulsión de Nico González, dio minutos a canteranos para que tuvieran su primera gran noche de exhibición frente a su afición y vestidos de locales. Aunque terminó castigado por un gol de Lewandowski que hizo justicia al gran juego del Barcelona en la segunda parte, y que con el pecho logró asegurarse media liga en el Metropolitano aprovechando el desplome del Real Madrid.

Por Raúl R. Méndez

Fue en un diminuto instante: yo no quería, pero al salir por las puertas del Vicente Calderón escuchando el himno del Atlético de Madrid supe que no había nada en la Tierra que se pareciera más al Cielo. Aquí te suelo traer la crónica de los partidos de nuestro Atleti.

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