Solo se puede estar orgullosos

El Atlético de Madrid acaba de perder la final de Copa en La Cartuja de manera cruel, dura y dificil. Esto no quita que el partido no es perfecto, ni mucho menos y espero que no se me malinterprete, porque la Real Sociedad ha sido un dignisimo rival. Pero este equipo ha demostrado que puede competir se le ponga el escenario que se le ponga.

Un inicio miedoso

A todos les cuesta jugar las finales, seas el equipo que seas. Al Atleti también y lo pagó muy caro. Saque de centro, un balón en largo de la Real que no acierta a despejar la defensa, centro y remate inapelable de Barrentxea para poner el 0-1 en el segundo diez. El Atleti empieza cuesta arriba un partido que se le iba a hacer bola toda la primera parte, aunque no sin generar peligro.

A partir de este punto, llegaron los mejores minutos rojiblancos, de la mano de un Ademola Lookman que sí que parece estar lo suficientemente inspirado para jugar la final. Él y la araña. Entre ambos se entendieron, tocaron e hilaron una jugada de ensueño para empatar la final, con el nigeriano como ejecutor final.

Sin embargo, la Real no se amilanó. Tras el mazazo, empezó a hilar posesiones largas, de esas que simplemente ayudan a recuperar el ánimo cuando la situación parece perdida. Y cuando olió sangre, no perdonó. Un balón aéreo al área de Musso propició que el meta tuviese una mala salida e impactase en un jugador de la Real. Penalti, Oyarzabal para hacer de verdugo y balón a la jaula para culminar una primera parte en la que el Atleti, quizás, olvidó que los dos equipos también juegan, pero aún con una segunda parte para enmendarlo.

Coraje y Corazón

Fue precisamente en el complemento donde el Atleti se encontró. Al principio todo parecia que seguiria igual, pero la realidad es que el Cholo dio con la tecla. Entraron Baena, Almada, Sorloth y Cardoso y, por fin, el equipo se lo creyó. El Atleti empezó a ir más fuerte a los duelos, a competir mejor y a luchar mejor. Y apareció el de siempre, para hacer lo de siempre. Una jugada rápida por banda derecha, en el ocaso del partido. Y apareció Julián, para resolver, para dar esperanzas cuando no las habian. Empate y el Atleti salió en tromba para intentar finiquitar la final. Baena tuvo una justo al final que se fuera por un pelo y comenzó una prórroga que derivó en un ejercicio de resistencia tremendo de la Real aun a pesar del coraje atlético.

Los jugadores del Atleti, tras perder la final. Foto raúl R. Méndez
Los jugadores del Atleti, tras perder la final de Copa. Foto: Raúl R. Méndez

La crueldad del fútbol

Y llegaron los penaltis. Esos malditos once metros. Esa moneda al aire que nos frustró tantas veces y nos dió alegrias otras tantas. Y fallaron aquellos que se iban a consagrar como héroes. Primero fue Sorloth, en el primer lanzamiento de la noche ante un Marrero que estuvo soberbio todo el partido. Después Julián, que también recibió la misma medicina que el noruego y que recibiría Oskarsson de Musso justo después. Aun así, a pesar de los aciertos de Almada, Baena y Nico, la Real acertó todo lo que le quedaba y se consagró como justa campeona.

Aun nos queda un sueño

Muchachos, aún queda una última posible alegría. Esa que tantos dolores de cabeza nos ha dado a lo largo de la historia, pero que ahora se antoja como clavo ardiendo al que agarrarse para no irnos sin metal. Pero a eso hay que tirar, a eso nos aferramos y eso conseguiremos. Quedense orgullosos de su equipo, que bien en alto les ha dejado y bien lo merece esta noche.

Por Klaas MV

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