La final de la Copa del Rey ha dejado un profundo malestar entre miles de seguidores del Atlético de Madrid, que denuncian una organización “lamentable y bochornosa” en Estadio de La Cartuja.
Los problemas se acumularon desde la previa: deficiencias en la Fan Zone, accesos colapsados, controles insuficientes, falta de seguridad, dificultades en los desplazamientos, escasez de agua y precios considerados abusivos dentro del estadio. A ello se sumó el estado de algunas instalaciones y una gestión del parking muy cuestionada. Un cúmulo de situaciones que, según los aficionados, pudo haber tenido consecuencias graves.
Ante este escenario, la Unión Internacional de Peñas del Atlético de Madrid ha emitido un duro comunicado en el que anuncia medidas legales contra los organizadores. La agrupación señala directamente a la Real Federación Española de Fútbol, al Ayuntamiento de Sevilla e incluso al propio club rojiblanco por su parte de responsabilidad.
En el escrito, las peñas denuncian que la organización priorizó el beneficio económico por encima del bienestar de los aficionados. Critican especialmente el elevado precio de las entradas, que califican como “disparatado”, y apuntan a una gestión marcada por la improvisación y la falta de profesionalidad. “Todo estaba dirigido exclusivamente a ganar dinero, con desprecio absoluto a los asistentes”, subrayan.
Además, advierten de que lo ocurrido “no puede quedar impune” y aseguran que la situación llegó a poner en riesgo la salud y la seguridad de los seguidores desplazados a Sevilla. Por ello, estudian acciones judiciales y han solicitado colaboración para recopilar información que respalde una posible denuncia.
Como primer paso, la Unión también ha anunciado que presentará una queja formal ante el Consejo Superior de Deportes, con el objetivo de que se investiguen los hechos y se depuren responsabilidades. En su comunicado, incluso cuestionan la gestión del presidente federativo, al que acusan de no haber estado a la altura del evento.
El episodio reabre el debate sobre la organización de grandes eventos futbolísticos y el trato a los aficionados, en un contexto donde, según denuncian las peñas, el “fútbol negocio” está desplazando cada vez más a quienes dan sentido al deporte desde la grada.

