El anuncio del The Best hace unos días dejó descolocados a unos cuantos aficionados del Atlético de Madrid o de los amantes del delantero. En la lista de los 30 mejores jugadores del mundo no estaba él, sorprendentemente, Julián Alvarez.
Declaraciones a su ausencia
En una entrevista con LËquipe, el delantero argentino habló sobre este asunto, «obviamente, es un honor estar entre los 30 mejores jugadores del mundo y asistir a un evento tan importante. Significa que estás haciendo las cosas bien. Me enorgullece, pero no me preocupa no estar entre los 30 nominados; estoy haciendo lo que me apasiona. No necesito elogios para ser feliz. Jugar al fútbol me basta”.
Sus inicios en el fútbol
Habló de sus inicios en River Plate y la vez que entrenó con 11 años para el rival, el Real Madrid.
“Recuerdo muy bien mi primera prueba en River Plate. Me preguntaron mi año de nacimiento y mi posición. Respondí: ‘2000, número 9’. Me replicaron: ‘¿Número 9? ¡Es el número 9 de tu categoría!’, y señalaron a un tipo enorme. Pero no me preocupó en absoluto, porque conocía mis puntos fuertes. Podía jugar de número 9, un poco más retrasado, por la derecha, por la izquierda, y adaptarme. Nunca fue un problema”.
«Tuve la oportunidad de venir a Madrid cuando tenía 11 años. Mi padre me acompañó a España durante unos 20 días. Entrené con el Real Madrid y luego participé en un torneo en Peralada que ganamos. Pero para quedarme, toda mi familia habría tenido que venir a vivir conmigo. Fue una gran experiencia, pero aún era demasiado pronto para mí”.
En cuanto al Manchester City, «Tuve bastante tiempo de juego, aunque no siempre en los partidos decisivos. A menudo entraba como suplente». Esta última reflexión es la que le hizo venir a España: «Recibí llamadas de varios clubes. Elegí venir al Atlético porque sentí que podía ganarme un puesto aquí y dar lo mejor de mí, gracias al espacio que me ofrecieron».
Y sobre sus tatuajes, «El otro día, en la concentración de la selección, alguien me comentó que yo era el único jugador sin tatuajes. No lo hago para ser diferente. De pequeño, mi padre nos decía: ‘Nada de tatuajes, nada de cigarrillos, nada de alcohol’. De adultos, cada uno toma sus propias decisiones, pero yo no siento la necesidad de tener tatuajes. La verdad es que soy bastante tranquilo y disfruto pasando tiempo en casa con mis seres queridos. Ahí es donde me siento más feliz”.

