Llega el tercer parón de selecciones y, por fin, el Atlético de Madrid lo encara mirando al frente. El equipo ha demostrado que puede competir de tú a tú con cualquiera y que, cuando empuja unido, es capaz de comerse a cualquier rival. No fue un inicio sencillo pese a los fichajes: dudas, desconexiones y una dinámica que pesaba más de la cuenta. Pero desde el 5–2 del derbi en el Metropolitano, el guion cambió. Encadenamos una racha de victorias que nos reconcilió con nuestra mejor versión —con la excepción del 4–0 en Londres ante el Arsenal, cicatriz que sirve de recordatorio: si te despistas en Europa, te pasan por encima.
Lo que más ilusiona no son solo los resultados, sino el tono: un equipo más vertical con la pelota, más valiente en la presión y más solidario en la ida y vuelta. Se nota en los detalles: ayudas largas, carreras sin balón, centros atacados con fe y una segunda línea que muerde cada rechace. Ese registro, intenso, ambicioso, incómodo para el rival, es el que define al Atlético que queremos ver después del parón.
Como afición, pedimos algo tan simple como innegociable: carácter. “Coraje y corazón” no es una frase bonita en un mosaico; es la base de nuestra identidad. Queremos futbolistas que se dejen la piel, que celebren una recuperación como un gol, que no rehúyan una dividida en el minuto 90. Y si un día la pelota no entra, que el esfuerzo esté por encima de cualquier excusa. Porque cuando el equipo compite con esa alma, el Metropolitano añade 70.000 jugadores más al servicio de la causa: cada silbido al rival se vuelve presión, cada oleada desde la grada empuja cinco metros la línea, cada rugido sostiene las piernas cuando faltan.
Este parón debe servir para pulir lo que nos separa de la excelencia: ajustar la defensa del balón parado, equilibrar las subidas de los laterales y mantener enchufados a los que entran desde el banquillo. Pero, sobre todo, para grabar a fuego la idea que nos levantó tras el derbi: intensidad sin concesiones. Si el equipo vuelve con ese espíritu, lo que queda de temporada puede escribirse en clave de orgullo. No prometemos títulos; prometemos competir. Y cuando el Atleti compite de verdad, todo es posible.
¡¡Os esperamos a la vuelta CAMPEONES!!

