El Atlético de Madrid contiene la respiración con Jan Oblak. El capitán rojiblanco terminó con molestias físicas el choque de Eslovenia ante Kosovo —partido que dejó a su selección fuera del próximo Mundial— y no estará frente a Suecia. El propio seleccionador, Matjaz Kek, confirmó el empeoramiento del portero: “La molestia estaba ahí y ahora ha empeorado. Espero que Jan no tenga nada grave y pueda volver a jugar lo antes posible”.
En el club asumen prudencia máxima. La previsión es que Oblak regrese a Madrid para someterse a nuevas pruebas y ajustar el plan de trabajo de cara a la reanudación de la competición. En el mejor de los escenarios, podría estar disponible para el duelo liguero del fin de semana contra el Getafe; el objetivo de fondo, no obstante, apunta al partido de Champions ante el Inter de Milán, decisivo para las aspiraciones europeas del equipo.
La posible baja abriría la puerta a Juan Musso, fichado este verano precisamente para dotar de garantías la portería cuando el esloveno no esté. El argentino ya conoce los automatismos defensivos y cuenta con la confianza del cuerpo técnico.
Oblak ha sido titular indiscutible en 16 encuentros oficiales esta temporada y sus intervenciones han sostenido al equipo en momentos clave. Por eso, en el vestuario la consigna es clara: ninguna prisa y cero riesgos, especialmente con el Tourmalet de partidos que se avecina. La evolución en las próximas 48-72 horas marcará la disponibilidad del guardameta, mientras Simeone y su staff preparan un plan A con Jan… y un plan B con Musso listo para asumir el relevo.

