El Atlético de Madrid respira con cierta tranquilidad tras el contratiempo de Jan Oblak en el parón de selecciones. El guardameta esloveno, que se perdió el segundo partido con Eslovenia después de que sus molestias se agravaran, se sometió a pruebas médicas que han descartado una lesión de gravedad, quedando el diagnóstico en una dolencia leve, según informó Marca.

Aun así, su presencia el domingo 23 de noviembre en el Coliseum ante el Getafe queda condicionada a la evolución de los próximos días. En el cuerpo técnico lo tienen claro: no habrá riesgos con una pieza capital para Diego Pablo Simeone en una temporada que apenas arranca y en la que el equipo afronta retos mayúsculos en LaLiga, la Champions, la Copa del Rey y la Supercopa de España.

Si Jan Oblak no llega a tiempo, Juan Musso asumiría el rol bajo palos. El argentino, ya adaptado a la dinámica del vestuario, ha trabajado estas jornadas con la previsión de estar listo para cualquier escenario. La planificación del Atlético pasa por evaluar al capitán día a día y decidir a última hora, priorizando la salud del futbolista y el largo plazo competitivo.

En resumen: buena noticia por el descarte de una lesión seria; decisión final, pendiente de sensaciones. Prudencia máxima con el número 13.

Por Javier Astudillo

Estudiante de doble grado de Periodismo+CC Políticas en EEUU. Instagram: xabiastudillo

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