El Atlético de Madrid asume que convivirá durante meses con el interés por Julián Álvarez, uno de los delanteros más cotizados del fútbol mundial. En los últimos días, desde Inglaterra se ha señalado la vigilancia del Chelsea sobre la situación del argentino, mientras que en París vuelven a mirarlo de reojo: el PSG, que ya sondeó su fichaje hace dos veranos, lo tiene entre los perfiles que más gustan para reforzar la punta de ataque de Luis Enrique.
En el Metropolitano, sin embargo, no cunde la inquietud. La entrada de Apollo Sports Capital —con un plan de inversión plurianual que refuerza el músculo financiero y deportivo del club— sostiene un proyecto ambicioso pensado para que figuras como la ‘Araña’ lideren el siguiente salto competitivo. A nivel contractual, el mensaje del Atlético es diáfano: Julián tiene vínculo hasta 2030 y una cláusula de rescisión de 500 millones de euros. Con ese marco, en el club insisten en que no hay negociación abierta ni puertas entreabiertas.
La posición institucional ha vuelto a quedar clara en boca del presidente, Enrique Cerezo: “Julián Álvarez es jugador del Atleti y será jugador del Atleti, no lo dudes”, afirmó en televisión. El recordatorio llega en pleno ruido de mercado y a las puertas de un tramo clave de la temporada, en el que el Atlético aspira a consolidar su crecimiento deportivo con el argentino como referencia ofensiva.
Con pretendientes de primer nivel y un contexto financiero reforzado, el escenario es inequívoco: solo la voluntad del jugador unida al pago de su cláusula podrían alterar el plan rojiblanco. A día de hoy, el Atlético se ve en posición de proteger a su estrella y de ofrecerle un proyecto a la altura de su ambición.

