El parón le ha sentado bien a Giacomo Raspadori. El internacional italiano recuperó sensaciones con la Azzurra—titular en la victoria ante Moldavia (0-2) y reservado frente a Noruega—y regresa a Madrid con un mensaje claro: está “muy feliz” en el Atlético de Madrid, pero quiere jugar más y centrará todos sus esfuerzos en convencer a Simeone.
El delantero, petición expresa del Cholo el pasado verano, asume la alta competencia en el frente ofensivo (Nico González, Álex Baena, Thiago Almada…) y la califica de “normal” en un club de élite. “Cualquier jugador quiere jugar siempre. Estoy trabajando y esperando mi oportunidad”, afirmó en declaraciones recientes, subrayando su buena sintonía con el entorno rojiblanco: “Me gusta cómo se trabaja, la mentalidad y una afición increíble”. Incluso comparó el ambiente del Metropolitano con el de Nápoles, de donde llegó tras un traspaso de 22 millones y con contrato hasta 2030.
Los números explican su inquietud: en LaLiga solo ha sido titular una vez (ante el Mallorca) y ha salido del banquillo en otros seis encuentros, quedándose sin minutos en cinco más. En Champions firmó su único gol (vs. Eintracht) y una asistencia (vs. Liverpool), ambos partidos como titular, aunque no participó en las dos últimas citas europeas. En total, 245 minutos repartidos en nueve apariciones oficiales con la camiseta rojiblanca.
En lo táctico, Raspadori se ofrece en varios roles: su zona preferida es la de segundo punta “cerca del centro del campo” para enlazar y llegar, pero también se siente cómodo en banda. El plan inmediato es inequívoco: persistir, elevar prestaciones en el día a día y estar listo cuando llegue la llamada. “El entrenador hace lo mejor para el equipo. Yo trabajaré para estar preparado y demostrar que puedo ayudar”, remató el atacante de Bentivoglio.

