Álex Baena fue uno de los nombres propios del triunfo del Atlético de Madrid en el Coliseum. El centrocampista creció con el paso de los minutos hasta resultar decisivo en la acción que desniveló el partido: un toque con el exterior cerca del área que habilitó la carrera de Giacomo Raspadori, cuyo centro terminó empujando Duarte a su propia portería. La celebración de varios compañeros con el almeriense subrayó su influencia en la jugada que dio los tres puntos.
El internacional español responde así a la exigencia interna de ser más determinante. Su inicio de curso estuvo marcado por los contratiempos: lesión muscular tras su debut y, cuando regresaba, una apendicitis que le llevó al quirófano. No reapareció hasta el 27 de septiembre, cuando disputó cinco minutos en el derbi ante el Real Madrid… tiempo suficiente para asistir a Griezmann.
Desde entonces, Baena fue ganando presencia. Titular por primera vez el 18 de octubre ante Osasuna, encadenó presencias en el once —suplente solo en el Emirates—, pero no había completado los 90 minutos hasta este domingo en Getafe, donde firmó su primer partido completo como rojiblanco.
Diego Pablo Simeone ya había deslizado en la previa ante el Union Saint-Gilloise la hoja de ruta para el ‘16’: “Vino para ayudar, lo está haciendo muy bien; le vamos a exigir el máximo que tiene, todo lo que trajo lo podemos hacer mejor de lo que es hoy”. Tras el encuentro en el Coliseum, el técnico amplió la idea y dejó claro por qué Baena es un comodín de valor: “¿Por derecha, por izquierda, por el medio? Juega al fútbol, con una calidad y una visión que nos permiten usarlo en cualquier posición del medio hacia adelante. Tiene que mejorar y lo vamos a ayudar a mejorar. Es joven, rebelde, quiere más y lo veo con la energía del Atlético de Madrid”.
Con salud y continuidad, Baena empieza a parecerse al fichaje llamado a marcar diferencias: lectura entre líneas, último pase y trabajo sin balón. En Getafe dejó la señal que le reclamaba el vestuario. Ahora, con un calendario exigente por delante, el Atlético necesita que ese paso al frente se convierta en norma.

