El Inter de Milán aterrizará en el Metropolitano con la necesidad de reivindicarse tras el duro revés del fin de semana en el Derbi della Madonnina. La derrota ante el AC Milan ha dolido en la grada nerazzurra —son ya cinco derbis seguidos sin ganar— y en el vestuario se señala el duelo de este miércoles 26 de noviembre ante el Atlético de Madrid como el escenario ideal para la reacción, tanto anímica como competitiva, en la Champions League.
Marcus Thuram, una de las piezas más determinantes del equipo de Cristian Chivu, puso voz al sentir del grupo. “Haremos un gran partido contra el Atlético, el miércoles en Madrid. No debemos desanimarnos por la derrota del derbi”, afirmó el internacional francés tras el encuentro liguero. Thuram subrayó además el impacto del guardameta rival en el resultado: “Nos enfrentamos a un portero increíble esta noche. Mike Maignan hizo grandes paradas”.
Los números respaldan la sensación de frustración interista: el Inter acumuló 18 remates y tan solo pudo convertir un gol, mientras que el Milan necesitó ocho intentos para llevarse el triunfo. Esa ineficacia en áreas ha sido el principal punto de autocrítica de un conjunto que, pese al tropiezo, mantiene su solidez competitiva en Europa.
En el Metropolitano, el Inter se encontrará con un Atlético al alza y un ambiente de alta tensión competitiva. Para los italianos, el reto pasa por afinar la definición, protegerse de las transiciones rojiblancas y sostener el plan con balón que tan buen rendimiento les ha dado durante la liguilla. Chivu recupera el discurso de las grandes noches europeas: bloque junto, presión coordinada y agresividad en los duelos.
El partido se presenta, por tanto, como termómetro emocional y deportivo para los de Milán: oportunidad de reconciliarse con su afición y de reafirmar candidatura en el grupo; y exigencia máxima ante un Atlético que en casa multiplica su intensidad y eficacia. Thuram ya ha encendido la mecha: el Inter promete respuesta. Ahora, el césped dictará sentencia.

