El canterano afronta su primera temporada en Primera División con una mentalidad que ya le permitió marcar 23 goles el pasado curso

Arnau Ortiz está viviendo su primera temporada en la máxima categoría y ya ha demostrado que puede ser un recurso importante para el Atlético de Madrid y, sobre todo, para Diego Pablo Simeone. El extremo, que la pasada campaña marcó 23 goles con el Atlético Madrileño, está asumiendo ahora un papel diferente, con menos minutos y mucha más competencia, pero con la misma mentalidad que le llevó hasta el primer equipo: aprovechar cada oportunidad.

En Anoeta volvió a tener una de ellas. Simeone le dio entrada en el minuto 76, con el partido todavía 0-0, y el Atlético terminó resolviendo el encuentro en los últimos minutos con un contundente 0-3. Arnau no marcó ni asistió, pero volvió a sumar minutos en un escenario de máxima exigencia y a demostrar que puede aportar desde el banquillo cuando el partido necesita un cambio.

La estadística también ayuda a entender el contexto. El equipo madrileño terminó con 13 remates por los ocho de la Real Sociedad y, pese a que el encuentro se mantuvo igualado durante más de 80 minutos, acabó encontrando tres goles en el tramo final.

Para entender por qué Arnau puede tener ese papel hay que mirar a la temporada pasada. El atacante terminó como máximo goleador de Primera RFEF con 23 tantos y seis asistencias, unos números que le abrieron las puertas del primer equipo.

Fernando Torres tuvo mucho que ver en ese crecimiento. El técnico insistió al futbolista en que tenía condiciones para marcar más goles y le ayudó a cambiar su mentalidad de cara a portería. Arnau empezó a exigirse más, a buscar más el gol y a no conformarse con lo que ya había conseguido. El resultado fue evidente.

Ahora el contexto ha cambiado por completo. En el primer equipo ya no tiene el protagonismo que tenía en el filial y tiene que competir por minutos con jugadores de primer nivel. Pero hay algo que no ha cambiado, y es su manera de afrontar las oportunidades.

Simeone no necesita que Arnau juegue 90 minutos para que pueda ser útil. Una de sus principales características es precisamente esa capacidad para aportar cuando entra al campo y aprovechar los espacios que aparecen con el partido más abierto. En Anoeta tuvo poco más de un cuarto de hora, pero el canterano volvió a participar en un triunfo importante fuera de casa.

Su temporada va a consistir también en aprender a convivir con este tipo de situaciones. Habrá partidos en los que tenga más minutos y otros en los que tenga que esperar su oportunidad. La clave será mantener la confianza que le permitió convertirse en uno de los jugadores más determinantes del Atlético Madrileño la temporada pasada.

Porque el salto a Primera no cambia la exigencia que se ha impuesto Arnau, ya que si algo aprendió el año pasado es que cada oportunidad cuenta.

Con 23 goles en el filial ya demostró que sabe aprovecharlas. En su primera temporada en la élite, ahora el siguiente paso es demostrar que también puede cambiar partidos.

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