El Atlético de Madrid Femenino B está protagonizando un más que notable inicio de temporada. El filial rojiblanco se ha situado en lo más alto de la clasificación, empatado a puntos con los dos equipos recién descendidos de la Liga F, sumando tres victorias y una única derrota en el inicio de la competición.
Más allá de la clasificación, los buenos resultados del segundo equipo rojiblanco suponen una noticia especialmente positiva para la Academia. El rendimiento del filial refleja el crecimiento de las jóvenes futbolistas que forman parte de la estructura del Atlético y refuerza el trabajo que se realiza en las categorías inferiores para preparar a las jugadoras de cara al fútbol de máximo nivel.
Un inicio que refleja el gran trabajo en la Academia
El Femenino B desempeña un papel fundamental dentro de ese proceso. Es el último escalón antes del primer equipo y un espacio en el que las futbolistas pueden seguir desarrollándose, adquiriendo experiencia y compitiendo en un contexto exigente como lo es el segundo escalón del fútbol femenino: la Primera RFEF. Por ello, el buen momento colectivo también tiene una lectura individual: el crecimiento de las jugadoras que aspiran a dar el salto al primer equipo. Es el caso de Ángela Gálvez y Rocío De la Cruz, internacionales sub-17 con España, que están siendo las más destacadas del filial y que buscan seguir los pasos de Claudia Barrios, la última en dar el salto.
Compartir el liderato con dos conjuntos recién descendidos pone además en valor la competitividad del filial. La única derrota rojiblanca fue este fin de semana, precisamente frente al Levante. Pese a ello, el Atlético B está consiguiendo mantenerse al ritmo de equipos con experiencia reciente en una categoría superior, una circunstancia que refuerza las buenas sensaciones que está dejando el conjunto rojiblanco en este comienzo de curso.
Este gran inicio del Atlético de Madrid Femenino B no solo se traduce en puntos y en una posición privilegiada en la clasificación. También supone un impulso para la Academia y una garantía de futuro para el primer equipo, en un proyecto que busca seguir formando jugadoras capaces de llegar y asentarse en la élite con la camiseta rojiblanca.

