El Atlético de Madrid Femenino no ha tenido el comienzo que esperaba. El proyecto liderado por David González echó a andar en uno de los escenarios más exigentes posibles y terminó con una derrota por 3-2 ante el Real Madrid. Ahora, las rojiblancas tienen apenas unos días para reaccionar y convertir el golpe del derbi en un punto de inflexión.
Un golpe demasiado pronto
El Atlético sabía que el estreno de Liga F iba a exigir su mejor versión. El calendario quiso que el primer partido del campeonato fuese un derbi y las rojiblancas tuvieron que enfrentarse desde el primer momento a uno de los grandes favoritos.
El resultado fue un 3-2 para el Real Madrid en un encuentro marcado por la intensidad, las expulsiones y las alternativas. El conjunto blanco llegó a ponerse por delante con dos goles de Felicia Schröder, mientras que el Atlético encontró respuesta con Toletti y Jensen, pero no consiguió completar la remontada.
La derrota deja al Atlético sin puntos después de la primera jornada, aunque el marcador también refleja que el equipo fue capaz de competir hasta el final en un partido que tuvo prácticamente de todo.
David González pide un paso adelante
El encuentro también supuso el estreno oficial de David González en el banquillo rojiblanco. El técnico reconoció después del partido que el inicio no fue el esperado y apuntó a los problemas que tuvo su equipo para controlar las superioridades del Real Madrid.
Su valoración dejó, sin embargo, una sensación de que el Atlético pudo sacar algo más del derbi. La expulsión de Gio y el desgaste físico terminaron condicionando el tramo decisivo del encuentro. El nuevo entrenador tiene ahora una misión inmediata: transformar esas sensaciones en resultados.
El Alavés ya espera
El Atlético no tendrá que esperar demasiado para buscar la reacción. El domingo 6 de septiembre, a las 12:00 horas, recibirá al Deportivo Alavés en el Centro Deportivo Wanda Alcalá de Henares.
El conjunto vasco llegará a la segunda jornada después de haber comenzado la competición con victoria, por lo que el Atlético afrontará un partido ante un rival que ya ha estrenado su casillero de puntos.
La cita adquiere así una importancia especial. No por estar en juego algo definitivo después de una sola jornada, sino porque una victoria permitiría al Atlético cortar de raíz cualquier sensación negativa después del derbi.

