El Atlético de Madrid se llevó una victoria de mérito ante el Olympique de Marsella (1-2) en un amistoso que terminó siendo mucho más exigente de lo que podía parecer sobre el papel. Los rojiblancos tuvieron que remontar el tanto de Paixao y sufrir durante buena parte del encuentro, pero reaccionaron a tiempo y acabaron imponiéndose gracias a los goles de Rodrigo Mendoza y Carlos Martín.
Un inicio muy letárgico
El conjunto francés salió con mucha más intensidad y durante los primeros minutos consiguió incomodar bastante al Atlético. Los de Simeone tenían problemas para superar la primera línea de presión y apenas podían mantener la posesión durante varios segundos.
En ese escenario apareció uno de los nombres propios de la tarde: Jorge Domínguez. El joven central estuvo muy atento en los duelos y mostró una gran capacidad para corregir a su espalda, especialmente cuando Paixao intentaba aprovechar los espacios.
El Marsella encontró el premio en el minuto 22. Paixao recibió cerca del área, ganó la carrera a la defensa y, ante la salida de Oblak, se inventó una vaselina espectacular para poner el 1-0.
El Atlético pasó entonces por sus peores minutos. Los franceses dominaban el balón y atacaban con facilidad, mientras el equipo rojiblanco se veía obligado a defender demasiado cerca de su área.
Simeone reaccionó rápidamente y realizó tres cambios en el minuto 36. Entre ellos entró Rodrigo Mendoza, que terminaría siendo decisivo.
La reacción antes del descanso
El cambio de dinámica fue inmediato. El Atlético adelantó líneas, empezó a presionar más arriba y consiguió dificultar la salida de balón del Marsella. En el centro del campo, Pablo Barrios volvió a dejar muestras de su importancia, participando constantemente en la circulación y ayudando al equipo a recuperar metros.
Y llegó el empate en el minuto 40, Mendoza aprovechó una gran acción de Lookman para aparecer en el área y batir al guardameta local. El 1-1 permitió al Atlético marcharse al descanso con otra cara.
El Atlético encontró otro ritmo
La segunda parte fue mucho más equilibrada. El Marsella siguió teniendo momentos de peligro, pero el Atlético comenzó a jugar con mayor tranquilidad y encontró espacios para correr.
Barrios fue uno de los grandes responsables de esa mejoría. El centrocampista se mostró activo, ofreció líneas de pase y ayudó a conectar la defensa con los jugadores ofensivos. No necesitó grandes gestos para destacar: su trabajo apareció en prácticamente cada fase del partido.
También tuvo protagonismo Jorge Domínguez, que transmitió mucha seguridad atrás. El canterano estuvo concentrado durante todo el encuentro y respondió bien cuando el Marsella intentó atacar los espacios.
Arnau Ortiz aparece en el momento decisivo
El partido parecía encaminado hacia un empate hasta que apareció Arnau Ortiz. En el minuto 79, el extremo protagonizó una espectacular carrera por la banda, consiguió superar a su defensor y llegó hasta línea de fondo.
Con el Marsella completamente descolocado, Arnau levantó la cabeza y puso un pase atrás perfecto para Carlos Martín. El delantero solo tuvo que empujar el balón para marcar el 1-2.
Fue probablemente la mejor acción colectiva del Atlético en todo el partido. Velocidad, desborde y precisión en el último pase. Arnau puso la diferencia y Carlos Martín no perdonó.
El Marsella se lanzó entonces con todo al ataque. Los locales acumularon córners y buscaron el empate hasta los últimos segundos, pero el Atlético resistió. Oblak volvió a aparecer cuando fue necesario y la defensa rojiblanca consiguió despejar los últimos balones.
Una victoria que deja buenas noticias
Más allá del resultado, el amistoso dejó varias conclusiones positivas para Simeone. La aparición de jóvenes como Domínguez y Arnau Ortiz, junto al buen partido de Pablo Barrios, fue una de las mejores noticias de la noche.
El Atlético no brilló durante los 90 minutos, pero supo sufrir, reaccionar y competir cuando el partido se puso complicado. En pretemporada también cuentan esas cosas. Y esta vez, el equipo rojiblanco demostró que sabe ganar incluso cuando toca hacerlo desde la resistencia.

