El Atlético de Madrid anunció ayer el acuerdo por el que Apollo Sports Capital adquiere el 55% del capital social del club, paso que convierte al fondo en accionista mayoritario a falta de la preceptiva autorización del Consejo Superior de Deportes (CSD). Al superar el umbral del 25% fijado por la normativa, la compraventa requiere control previo de la administración deportiva para su inscripción y plena eficacia.
Este martes, el secretario de Estado para el Deporte, José Manuel Rodríguez Uribes, adelantó en el Congreso que se reunirá mañana con Enrique Cerezo, presidente rojiblanco, en el marco del procedimiento. La Ley del Deporte y su desarrollo regulatorio exigen que el CSD reciba la identificación del adquirente y del transmitente, la de la propia SAD y el detalle de las acciones o valores objeto de la operación. Asimismo, debe comunicarse la identidad de las personas físicas o jurídicas con las que el comprador proyecte firmar acuerdos vinculados a la transacción, con indicación de intervinientes y elementos esenciales.
El expediente incluye, además, un acta notarial de manifestaciones o declaración responsable en la que el adquirente certifique no incurrir en prohibiciones legales para tomar participaciones significativas en una entidad deportiva profesional. Recibida la solicitud completa, el CSD dispone de un plazo máximo de tres meses para resolver. Si deniega la autorización, deberá motivarlo conforme a la Ley del Deporte, entre otros supuestos cuando la adquisición “pueda adulterar, desvirtuar o alterar el normal desarrollo de la competición profesional”. De no notificarse resolución en ese plazo, operará el silencio administrativo positivo y la autorización se entenderá concedida. El resultado —autorización o denegación— deberá reflejarse en el Registro de Participaciones Significativas.
A la espera del pronunciamiento del CSD, el movimiento marca un hito en la estructura accionarial del Atlético de Madrid. La entrada de Apollo como socio de control abre una nueva etapa societaria que, de culminarse el proceso, convivirá con la gestión ejecutiva actual. En lo inmediato, el foco del club pasa por completar con diligencia el trámite regulatorio y ofrecer certidumbre a plantilla, afición y patrocinadores. Mientras tanto, la actividad deportiva continúa su curso, con el Metropolitano como escaparate y la planificación de medio plazo condicionada por un cambio de accionistas que, si supera el filtro administrativo, quedará formalmente consolidado en los próximos meses.

