La polémica arbitral generada por el partido de ida de los cuartos de final de la Champions League entre el FC Barcelona y el Atlético de Madrid sigue acaparando titulares con el mismo vigor que lo hizo el propio resultado. La actuación de Istvan Kovacs, colegiado rumano designado por la UEFA para dirigir el encuentro del Camp Nou, ha sido sometida esta semana a escrutinio. Y este jueves, en el programa radiofónico nocturno El Partidazo de COPE, el periodista especializado en el mundo arbitral Isaac Fouto aseveró que Kovacs recibirá un ‘neverazo’ y no volverá a pitar en lo que resta de la presente edición de la Champions League. Lo llamativo es el motivo concreto que habría llevado a la UEFA a tomar esa decisión: no por la no expulsión a Pubill por la que el Barcelona presentó queja formal ante la UEFA en la jornada de ayer jueves, sino por no haber expulsado a Pubill en directo cuando era claro último hombre en la defensa blaugrana y haber necesitado la intervención del ‘várbitro’ del partido.
Mientras el Barcelona ha centrado su queja formal ante la UEFA en la acción del minuto 54, en la que Marc Pubill cogió el balón con la mano dentro del área tras un pase de Musso para sacar de puerta sin que el colegiado señalara un potencial penalti, lo que la máxima organización reguladora del fútbol europeo considera más grave, según la información trasladada por el propio Fouto en la cadena COPE, no habría sido aquella acción reclamada por los azulgrana, sino la gestión que el árbitro rumano realizó de la entrada de Cubarsí, al que mostró en primera instancia tarjeta amarilla en una acción que finalmente fue sancionada con roja directa y que solo corrigió a expulsión tras ser avisado expresamente desde el VAR.
Para los organismos arbitrales de la UEFA, que un colegiado no sea capaz de identificar en directo una acción de esa naturaleza —y que necesite la intervención del sistema de videoarbitraje para rectificar una decisión que debería haber sido inequívoca sobre el terreno de juego— constituye un error de entidad incluso superior al que supondría, por ejemplo, no señalar un penalti en una acción técnicamente más compleja e interpretable. De ahí que, según Fouto, el peso real de la sanción recaiga sobre ese episodio y no sobre la mano de Pubillm que ha centrado el tiro del ruido mediático en los días posteriores al partido.
El Atlético, en ‘shock’ por la actitud del Barça
En el lado rojiblanco, mientras tanto, la polémica se vive con una mezcla de incredulidad e insipidez. El entorno colchonero asiste con genuino asombro a la magnitud de la queja generada en los despachos de la Ciudad Condal, así como a la actitud que exhibió el técnico blaugrana Hansi Flick al término del encuentro, y entiende que el resultado del Camp Nou respondió en todo momento a lo que ocurrió dentro del terreno de juego sin que ninguna decisión arbitral alterara de forma determinante el desarrollo del partido ni el marcador final de 0-2.
La queja formal que el Barcelona ha presentado ante la UEFA tiene, a priori, un recorrido jurídico muy limitado: la institución europea no dispone de mecanismo alguno para modificar un resultado ya homologado por razones de carácter arbitral.

