El Atlético de Madrid cae derrotado fuera de casa ante el Sevilla. El conjunto rojiblanco ha afrontado la ‘jornada retro’ de la liga apostando por la cantera y jugadores poco rodados. Tal lotería les ha salido cruz, y el Sevilla se ha impuesto aprovechando la inexperiencia rival de un Atlético que ya mira de cara la vuelta de cuartos de UEFA Champions League y la final de Copa del Rey que, en una semana, devolverá al equipo a la capital andaluza con el objetivo de conquistar su undécimo título copero.
Montaña rusa en la primera parte
El Sevilla, conocedor de su extrema necesidad de sumar puntos, comenzó enchufado el partido. Primero con el remate fallado de Isaac Romero de cabeza desde el centro del área el balón, que se perdió por el lado derecho de la portería, y después con el remate de Vargas apenas un minuto después.
La avalancha sevillista obtuvo recompensa a los 8 minutos de juego, cuando los andaluces sacaron partido de la precariedad futbolística del debutante Dani Martínez, quien cometió penalti tras despejar el pie del rival. La pena máxima se decretó tras la revisión del VAR. Akor Adams fue el encargado de transformar el penalti.
El Atlético de Madrid tuvo que remar a partir de ahí y junto con la energía de los debutantes y las ganas de los suplentes habituales, poco a poco fueron imponiendo su juego. Como demuestra la acción del minuto 22, cuando Álex Baena remató con la izquierda desde el centro del área, disparo que se le terminó por ir demasiado alto. La asistencia fue de Julio Díaz, que ya ha contado con minutos este curso, con un centro directo al área.
El gol atlético parecía estar al caer y llegó en el minuto 35 de la mejor forma posible: centro de Julio Díaz que anotó de cabeza Javi Boñar, ambos canteranos sacaban pecho y empataron el partido. Sin embargo, un jarro de agua fría cayó en forma de 2 a 1. Nemanja Gudelj anotó el segundo a balón parado justo antes del descanso. Otro gol que viene provocado directamente por un córner en contra y que refleja la pasividad del Atlético en el balón parado.
Un Atlético de Madrid sin respuestas
La segunda parte dejó un Atlético de Madrid voluntarioso pero espeso, incapaz de traducir su necesidad en ocasiones claras ante un Sevilla que supo enfriar el partido y jugar con el tiempo. Y el arranque tras el descanso fue directamente plano. Hasta el minuto 56 no ocurrió absolutamente nada reseñable, en un tramo que favoreció claramente a los locales, que se hallaban cómodos con el 2-1 y sin sufrir.
La primera llegada fue del Sevilla en el 57’, cuando Isaac Romero conectó un disparo mordido tras pase de Juanlu que atrapó sin problemas Juan Musso. Un aviso que se quedó pequeño comparado con lo que llegó justo después: en el 58’, el propio Isaac Romero tuvo el gol en sus botas tras un contragolpe conducido por Agoumé. El delantero apareció completamente solo en el segundo palo tras la asistencia de Adams, pero su zurdazo se estrelló en el poste. Ahí pudo morir el partido.
El Atlético, lejos de reaccionar con claridad, siguió sin encontrar fluidez. El equipo tenía intención, pero no precisión. Mientras tanto, el Sevilla volvía a asomarse con peligro: en el 60’, Rubén Vargas probó suerte con un disparo que, tras tocar en Pubill, se marchó al lateral de la red.
A partir de ahí, el encuentro se fue diluyendo entre interrupciones. En el 67’, Juanlu vio la amarilla por perder tiempo, una señal evidente de que el Sevilla ya jugaba a administrar la ventaja. Simeone movió el banquillo buscando agitar el partido, pero el equipo no lograba traducir los cambios en ocasiones.
La frustración fue en aumento y se reflejó en el 75’, cuando Álex Baena vio la amarilla y Antoine Griezmann también fue amonestado desde la banda por protestar. El Atlético lo intentaba, pero era incapaz de generar peligro real sobre la portería de Vlachodimos. El Sevilla, por su parte, siguió manejando los tiempos con oficio. El partido entró en una fase trabada, sin continuidad ni ritmo.
En los minutos finales, el Atlético apenas encontró resquicios. En el 86’, entró Jano Monserrate por Julio Díaz, y ya en el 90’ protagonizó el único intento rojiblanco del tramo final, un disparo mordido que atrapó sin dificultad Vlachodimos. Antes, en el 88’, Gudelj vio la amarilla en otra acción para frenar el ritmo visitante. Se añadieron seis minutos, pero ni siquiera el tiempo extra cambió el guión.
Así murió el partido: con un Atlético que lo intentó sin claridad en la segunda mitad, sin ocasiones reales para empatar, y con un Sevilla que supo cerrar el encuentro desde el orden, el oficio y la gestión del tiempo.

