Diego Pablo Simeone tiene un plan y no tiene ninguna intención de esconderlo. El técnico argentino lleva semanas aplicando una política de rotaciones masivas en los partidos de LaLiga frente a equipos de la zona baja de la clasificación —Elche, Sevilla, Rayo Vallecano, Levante y Real Oviedo han sido los últimos en recibir a un Atleti claramente de segunda línea— con el objetivo de preservar a sus futbolistas más determinantes para los frentes donde el club tiene más en juego: la Champions League y, previamente, la Copa del Rey. Una decisión que no ha sentado especialmente bien en algunos de esos clubes involucrados en la lucha por la permanencia, que han elevado sus quejas ante lo que consideran una falta de competitividad por parte del cuadro rojiblanco en partidos que para ellos son de vida o muerte.
La respuesta de Simeone, sin rodeos
Preguntado directamente por esa polémica en rueda de prensa, Simeone no se escondió ni intentó disimular sus prioridades. Lo hizo, eso sí, con la elegancia de quien sabe que no tiene ninguna obligación de justificarse ante nadie más allá de su propio club. «Mi expectativa es competir en las tres competiciones hasta el final. Nos faltan dos partidos para jugar todos los partidos que se pueden jugar en el año», señaló el técnico, dejando claro que la gestión de la plantilla responde a un criterio global y no a una dejación de responsabilidades en el campeonato doméstico. Primero fue la final de Copa, ahora es la semifinal de Champions ante el Arsenal. El plan, como siempre en el Cholo, está subordinado al objetivo más grande.
La razón de fondo que permite a Simeone permitirse ese lujo sin demasiado coste deportivo es puramente matemática. El Atlético tiene prácticamente garantizada su presencia en la próxima edición de la Champions League como cuarto clasificado, lo que libera al cuerpo técnico de la presión inmediata que impone la zona de descenso de la tabla y le otorga el margen necesario para administrar los esfuerzos de la plantilla con criterio. Ahora bien, conformarse con el cuarto puesto no entra en los planes del argentino, que tiene la vista puesta en recortar distancias con los equipos que le preceden en la clasificación. «Siempre nosotros intentamos mirar los que están más cerca, ya sea hacia abajo o hacia arriba. En este caso estamos a cinco puntos del Villarreal y a ocho del Betis», apuntó el Cholo, dibujando así el margen real de mejora que todavía tiene el equipo en LaLiga de cara al cierre de la temporada.
No es casual que Simeone haya encontrado en este tramo final del curso el equilibrio entre la gestión de los recursos humanos y la ambición competitiva. Con dos partidos por delante para cerrar toda la carga de trabajo posible en el año, el Atleti llega al tramo definitivo de la temporada con opciones reales en la competición europea más importante del continente. Las quejas de los equipos de abajo, legítimas en su contexto, chocan con una realidad incómoda pero inapelable: el Cholo tiene un plan, y ese plan está funcionando.

