Diez años de aquel primer paso

Hay títulos que rellenan vitrinas y títulos que cambian la historia de un equipo. Hace diez años el Atlético de Madrid Femenino consiguió uno que pertenece a la segunda categoría. En la temporada 2016/17 el Atlético salió campeón de liga por primera vez en su historia. Pese a no ser su primer trofeo, puesto que la temporada anterior se alzó con la Copa de la Reina ante el FC Barcelona, aquella conquista liguera cambió el club, siendo la primera de tres coronas consecutivas.

El Atlético de Madrid acabó la 2016/17 como campeón invicto, algo que solo había conseguido el Athletic en 2005. Las rojiblancas ganaron 24 partidos y empataron 6, manteniéndose en lo alto de la tabla toda la temporada. Aún así, la definición del título fue agónica. Las colchoneras ganaron en la última jornada a la Real Sociedad por dos goles a uno, cerrando una temporada histórica por todo lo alto.

Aquel equipo tenía nombres que acabarían convirtiéndose en parte fundamental de la historia del Atlético. Amanda Sampedro, capitana y símbolo de aquella generación; Esther González, una de las grandes goleadoras; Kenti Robles, Sonia Bermúdez y muchas otras jugadoras que formaron un grupo que consiguió llevar al Atlético a un lugar que hasta entonces parecía solo posible en la imaginación.

Pero aquella Liga fue algo más que un trofeo. Fue una confirmación. El Atlético dejó de ser únicamente un equipo que aspiraba a crecer para convertirse en campeón. La Copa de 2016 había abierto la puerta y la Liga de 2017 terminó de derribarla para posteriormente afianzarse como potencia en el fútbol femenino los siguientes años.

¿Cómo ha cambiado todo en diez años?

Han pasado diez años desde aquella temporada. Una década en la que el fútbol femenino ha cambiado profundamente y en la que el Atlético también ha vivido su propia evolución. Han cambiado las competiciones, la exposición mediática, las condiciones de las futbolistas y la dimensión que tiene actualmente el fútbol femenino. También han cambiado las protagonistas, pero lo que no ha cambiado es el lugar que ocupa aquella Liga en la historia del club.

Fue el primer campeonato, pero también el punto de partida de una etapa en la que el Atlético pasó a sentirse capaz de competir por los grandes títulos. Tras ello, llegarían nuevos títulos, más presencias en Europa y una generación diferente de futbolistas que heredó un camino que aquellas campeonas habían comenzado a construir.

Diez años después, quizá la mejor forma de medir la importancia de aquel título no sea mirar únicamente el trofeo que levantaron. Es mirar todo lo que vino después.

Actualmente el Atlético se encuentra en una etapa convulsa, con resultados dispares en las últimas temporadas y sumido en una reconstrucción de proyecto para buscar conseguir lo que aquellas leyendas hicieron en su momento. Este nuevo Atleti tiene un espejo en el que mirarse, y con la vuelta de Amanda Sampedro como asistente del cuerpo técnico, tiene el ejemplo en casa. El club busca volver a lo más alto, y los aficionados sueñan con repetir lo de aquella primera vez diez años después.

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