El ariete noruego es objeto de deseo del conjunto otomano, pero en el Metropolitano no hay previsión de venta.
Alexander Sorloth no es simplemente un delantero; es la encarnación del arquetipo moderno del ariete total, un coloso que ha irrumpido en LaLiga EA Sports como una tormenta nórdica que avanza desde las montañas hacia el corazón del fútbol español. Su nombre resuena con una fuerza creciente en los despachos de media Europa, donde varios clubes, conscientes de su potencial devastador, se disputan la posibilidad de seducir al gigante que hoy viste de rojiblanco.
Porque cuando Sorloth se enfunda la camiseta del Atlético de Madrid, el Metropolitano contiene la respiración. A pesar de sus imponentes 1,95 metros, una estatura que en otros tiempos habría sentenciado al jugador a un rol de mero rematador, Sorloth desafía cualquier etiqueta que le traten de imponer. No es solo un “delantero tanque”; es un depredador elegante, un delantero que sabe asociarse, que cae a las bandas, que entiende el juego con la finura de un mediapunta y ataca los espacios con la fiereza de un halcón en pleno vuelo. Su potencia impresiona, pero su sensibilidad futbolística asombra.
Con la confianza plena de un Diego Pablo Simeone que ha comprendido que la versión más dominante del noruego puede ser uno de los pilares para sostener una temporada extraordinariamente exigente, Sørloth parece haber despertado justo cuando más falta hacía. A sus 29 años, la edad en la que los delanteros suelen tocar el cénit de su madurez, está experimentando un renacimiento deportivo que vuelve a atraer las miradas de quienes observan el fútbol europeo con lupa.
Es cierto que esta campaña sus números han sido más discretos que en la anterior, aquella en la que su sombra se hacía más grande que muchas defensas rivales: solo dos goles en once partidos, apenas cinco titularidades. Pero los goleadores viven de rachas y, en ocasiones, basta un latido, un instante, una chispa para que un jugador como él despierte y arrase con todo.
Y eso lo saben muy bien quienes, desde fuera, siguen su trayectoria con avidez. En Turquía, los gigantes del Fenerbahçe están preparados para lanzar una ofensiva económica ambiciosa en el mercado de invierno, convencidos de que Sorloth podría convertirse en su nuevo ídolo. Desde Inglaterra, el Newcastle United también ha sido vinculado con su nombre, conscientes del impacto físico y táctico que podría aportar a la Premier League.
Sin embargo, según ha podido saber AtletiMedia, en las oficinas del club rojiblanco la decisión es firme: Sørloth no se toca. La temporada es larga, los desafíos son enormes y Simeone sabe que hay noches —de Liga de Campeones, de Copa del Rey, de duelos decisivos en LaLiga— donde un delantero como él puede marcar la diferencia, incluso cuando el mundo parece girar en su contra.
Su historial goleador, de hecho, es un testimonio de su capacidad para encenderse y arrasar. En el Trabzonspor Kulübü, donde encontró un ecosistema perfecto, Sørloth vivió una metamorfosis impresionante: 33 goles en 44 partidos oficiales, una cifra que lo catapultó al escaparate europeo. En su llegada a España, con la Real Sociedad, perforó la portería rival en 16 ocasiones, demostrando que la élite del fútbol español no era demasiado para él. Y ya en su etapa en el Villarreal CF, explotó por completo: 26 goles que lo confirmaron como uno de los delanteros más demoledores del continente.
Esa voracidad —ese fuego interior que parece prenderse cuando más se necesita— volvió a verse recientemente en el derbi madrileño, una noche memorable en la que el Atlético destrozó al Real Madrid con un histórico 5-2, dejando claro que Sørloth es un jugador de momentos grandes, de escenarios donde solo triunfan los que no tiemblan.
El gigante noruego aún tiene muchas alegrías por ofrecer a la afición rojiblanca. Aunque el mercado invernal podría traer movimientos —con Carlos Martín y Javi Galán en la rampa de salida—, el futuro del ariete parece escrito en rojo y blanco.
Porque la historia de amor entre Alexander Sorloth y el Atlético de Madrid, un vínculo sellado como mínimo hasta el 30 de junio de 2028, no ha hecho más que comenzar. Y si algo queda claro es que, para desgracia del Fenerbahçe y de cualquier otro pretendiente que sueñe con arrebatárselo al Atleti, esta relación promete capítulos memorables, goles estruendosos y noches de gloria que quedarán grabadas para siempre en la memoria del Metropolitano.

