El nombre de Julián Álvarez amenaza con convertirse en uno de los grandes focos del verano en el Atlético de Madrid. Mientras el club trabaja ya en una profunda reconstrucción de plantilla de cara a la próxima temporada, en el Metropolitano también saben que tendrán que convivir con el ruido constante alrededor de una de sus grandes estrellas. Y especialmente con el interés creciente de varios gigantes europeos.
En el Atlético existe una mezcla de cansancio y escepticismo respecto a todos los movimientos que rodean al delantero argentino. El club considera que la situación contractual del jugador es sólida: firmó hasta 2030 y tiene una cláusula de rescisión de 500 millones de euros. Un blindaje pensado precisamente para evitar cualquier intento agresivo del mercado.
Sin embargo, eso no impide que algunos clubes sigan soñando con hacerse con él. Y entre todos ellos aparece con fuerza el Paris Saint-Germain. Desde Francia aseguran que el conjunto parisino está dispuesto a hacer una apuesta gigantesca para intentar convencer tanto al futbolista como al Atlético.
La información tomó todavía más fuerza después de las declaraciones del periodista argentino Gastón Edul, muy cercano al entorno del jugador. “PSG siempre quiso a Julián Álvarez. No es un interés nuevo. Lo quiso desde que estaba en Manchester City y él estaba por salir. En este mercado, como en los anteriores, sondean y van a hacer un intento”, explicó el periodista.
Poco después, desde Francia se deslizó incluso la posibilidad de una oferta superior a los 150 millones de euros. Una cifra absolutamente descomunal que convertiría la operación en uno de los grandes terremotos del mercado europeo. No sería la primera vez que el PSG intenta acercarse al delantero. Ya lo hizo antes de que aterrizara en el Atlético, aunque entonces el peso de Simeone fue decisivo para inclinar la balanza hacia Madrid.
Precisamente ahí reside buena parte de la tranquilidad rojiblanca. En el club entienden que Julián está cómodo, identificado con el proyecto y plenamente comprometido con Simeone. A día de hoy no existe ninguna señal interna que haga pensar que el delantero quiera abandonar el Atlético apenas un año después de llegar.
Por eso, en el Metropolitano interpretan muchos de estos movimientos más como una estrategia de presión externa que como un escenario realmente avanzado. Especialmente en un contexto en el que el jugador podría aspirar a una mejora salarial importante. De hecho, la idea del Atlético pasa precisamente por ofrecerle un nuevo contrato con un aumento considerable de sueldo si continúa siendo una de las referencias del proyecto.
Eso sí, tampoco quieren pecar de ingenuos. Dentro del club no se descarta completamente que puedan aparecer factores externos capaces de alterar el escenario. Especialmente cuando detrás aparecen clubes con un músculo económico prácticamente ilimitado.
Lo que sí tienen claro en el Atlético es cuál sería su postura en caso de que el jugador pidiera salir. El club priorizaría siempre una venta al extranjero y evitaría reforzar a un rival directo como el FC Barcelona. Pero esa pantalla todavía queda lejos. A día de hoy, el Atlético sigue transmitiendo un mensaje claro: Julián Álvarez no está en venta.

