El Atlético de Madrid se reencontrará este domingo con el Villarreal, apenas unos meses después de sufrir una de las noches más duras de la temporada pasada. La última vez que ambos equipos se vieron las caras, el conjunto rojiblanco salió de La Cerámica con un contundente 5-1, en un partido que dejó al equipo de Diego Simeone completamente señalado en el tramo final del curso. Aquel encuentro, disputado el 24 de mayo de 2026, fue una auténtica fiesta para el Villarreal, que cerró la temporada asegurando la tercera posición de LaLiga.

El Atlético apenas tuvo tiempo para asentarse sobre el césped de La Cerámica antes de comenzar a sufrir. El Villarreal salió con una marcha más, encontró espacios con facilidad y convirtió cada transición en una amenaza gracias a la velocidad de Nicolas Pépé y Ayoze Pérez. El equipo de Simeone no encontraba respuestas y veía cómo el conjunto amarillo se adueñaba completamente del partido.

El primer golpe llegó en el minuto 30, cuando Dani Parejo transformó un penalti para poner el 1-0. Apenas cuatro minutos después, Ayoze Pérez amplió la ventaja tras una gran combinación ofensiva, dejando al Atlético contra las cuerdas cuando todavía quedaba muchísimo partido por delante.

La situación empeoró todavía más antes del descanso. Georges Mikautadze hizo el tercero en el minuto 40, aprovechando la fragilidad de una defensa rojiblanca incapaz de contener las acometidas locales. El 3-0 parecía sentenciar el encuentro, aunque Marc Pubill devolvió algo de esperanza al Atlético con un cabezazo en el 43′ tras un saque de esquina botado por Antoine Griezmann.

Pero ni siquiera ese tanto cambió el guion. Cuando parecía que el Atlético podía marcharse al descanso con una pequeña ventana para reaccionar, Pape Gueye marcó el 4-1 en el tiempo añadido. Un golpe definitivo que convirtió la segunda mitad en un trámite para los locales.

Simeone intentó cambiar el partido después del descanso con varias modificaciones, entre ellas la entrada de Alexander Sørloth, buscando una reacción que permitiese al Atlético volver a meterse en el encuentro. Sin embargo, el Villarreal no concedió prácticamente ninguna oportunidad para creer en una remontada que, a esas alturas, ya parecía imposible.

El golpe definitivo llegó en el minuto 54, cuando Ayoze Pérez volvió a encontrar la portería para completar su doblete y colocar el 5-1. El delantero canario aprovechó una asistencia para cerrar una noche perfecta y convertir la goleada en una de las imágenes más dolorosas del final de temporada rojiblanco.

A partir de ahí, el Villarreal se dedicó a disfrutar. Marcelino comenzó a dosificar a sus futbolistas y La Cerámica se convirtió en el escenario de las despedidas de Dani Parejo, Alfonso Pedraza y el propio técnico asturiano. El Atlético, mientras tanto, bajó los brazos y dejó que el partido llegase a su final sin capacidad de reacción.

La distancia entre aquel 5-1 y el Atlético que ahora afronta una nueva temporada es considerable. El conjunto rojiblanco llega al nuevo enfrentamiento con caras nuevas, nuevas piezas y también con la obligación de demostrar que aquella debacle fue un accidente y no el reflejo de los problemas que arrastraba el equipo.

Además, el escenario será muy diferente. Esta vez será el Riyadh Air Metropolitano el encargado de acoger el duelo, con un Atlético que quiere comenzar a construir desde el principio una dinámica positiva. Y enfrente estará precisamente el rival que, hace apenas unos meses, expuso todas sus debilidades.

Por eso, más allá de los tres puntos, el encuentro tiene cierto componente de revancha deportiva. El último Villarreal-Atlético terminó 5-1; el próximo capítulo empieza desde cero. Y para Simeone, pocas cosas serían mejores que empezar a borrar aquel recuerdo con una victoria ante el mismo rival.

Por Javier Astudillo

Estudiante de doble grado de Periodismo+CC Políticas en EEUU. Instagram: xabiastudillo

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