El Estadio Martínez Valero recibió una cara bastante familiar, Rodrigo Mendoza, que se enfrentó por primera vez a su antiguo equipo, el Elche CF, tras su reciente fichaje por el Atlético de Madrid.
El centrocampista vivió un partido cargado de emociones, tal y como reconoció al término del encuentro. “Para mí era un partido especial porque he pasado mucho tiempo aquí y le tengo mucho cariño al equipo y a la afición. Contento de venir, pero con sabor amargo por la derrota”, explicó, evidenciando sentimientos encontrados.
Sobre el césped, Mendoza dejó una actuación destacada en su regreso a casa. Participativo y con personalidad, fue clave en uno de los goles rojiblancos gracias a una asistencia de gran calidad con un taconazo. Un detalle técnico que confirma el talento que le ha convertido en una de las grandes promesas del fútbol español.
El joven mediocampista, aterrizó en el Atlético en febrero de 2026 por cerca de 20 millones de euros, convirtiéndose en el traspaso más caro en la historia del Elche. El propio jugador asegura estar recuperando sensaciones y adaptándose al nivel de exigencia de un grande de Europa. “Me voy encontrando mejor, adaptándome al ritmo de un equipo así de grande. Voy a ir a más”, afirmó con optimismo.
El partido, sin embargo, estuvo condicionado por la expulsión de Thiago Almada, una acción que marcó el desarrollo del juego. “Una expulsión te limita, te condiciona. Ellos juegan bien y con uno menos nos ha costado más”, analizó Mendoza.
A pesar de la derrota, el centrocampista se marchó con el reconocimiento de su antigua afición, que no olvidó su paso por el club. Una noche especial para Mendoza, que sigue dando pasos en su crecimiento mientras intenta hacerse un hueco en la exigente estructura del Atlético de Madrid.

