Arthur Vermeeren llegó al Atlético de Madrid en enero de 2024 como una de las grandes promesas del fútbol belga. Con apenas 18 años, el centrocampista aterrizó en el Metropolitano después de llamar la atención en el Amberes y con la expectativa de convertirse en una pieza importante para el futuro rojiblanco. Sin embargo, aquella historia apenas tuvo tiempo para comenzar.
Su adaptación a Madrid fue complicada. En la segunda mitad de la temporada 2023/24 disputó únicamente cinco partidos oficiales y acumuló 159 minutos en LaLiga. Apenas unos meses después de su llegada, el proyecto ya había cambiado de dirección y Vermeeren terminó saliendo cedido al RB Leipzig, que posteriormente se hizo con sus servicios de forma definitiva.
Más de dos años después, el belga ha puesto en perspectiva aquella decisión. En declaraciones a Het Nieuwsblad, Vermeeren reconoce que probablemente hubo decisiones que no fueron acertadas, aunque considera que también existieron circunstancias que terminaron condicionando su llegada al Atlético.
“Quizás el Atlético no era el club adecuado, pero en ese momento parecía la mejor opción, y la apoyé plenamente”, explicó el centrocampista, que ahora ha regresado al Amberes, el club donde comenzó a destacar.
Una etapa corta, pero que todavía recuerda
Vermeeren no profundizó en cuáles fueron esas circunstancias a las que hace referencia. Sí dejó claro, sin embargo, que no considera que todo pueda reducirse a una mala elección personal. En aquel momento, el Amberes atravesaba dificultades económicas y el traspaso al Atlético, cifrado en 22 millones de euros, terminó concretándose.
Su aventura como rojiblanco, en cualquier caso, quedó muy lejos de las expectativas generadas alrededor de su fichaje. El centrocampista apenas tuvo protagonismo durante los meses que permaneció en Madrid y terminó buscando minutos primero en Alemania y posteriormente en Francia.
Pero hay un detalle que ha permanecido intacto en sus palabras sobre el Atlético: Vermeeren nunca ha convertido aquella experiencia en un ajuste de cuentas. Al contrario, en anteriores declaraciones llegó a definir su paso por Madrid como el periodo en el que más aprendió.
“La gente no lo ve así, pero mi etapa en el Atlético es cuando más aprendí”, explicó tiempo atrás. El belga recordó entonces lo difícil que fue aterrizar en un país nuevo, sin dominar el idioma, lejos de su entorno habitual y sin encontrar la continuidad que esperaba sobre el terreno de juego.
Aquella situación terminó generándole frustración. El propio Vermeeren reconoció que llegó a sentirse enfadado y a culpar a los demás por lo que estaba ocurriendo. Fue su familia la que, según relató, le ayudó a cambiar la perspectiva y asumir también su propia responsabilidad.
“En esos momentos mi familia me ayudó porque me dijeron que me mirara a mí mismo y no culpara al resto”, contó el centrocampista.
El paso por el Atlético terminó siendo breve, pero no necesariamente vacío para el futbolista. Hoy, con 21 años, Vermeeren mira hacia atrás desde Amberes y reconoce que quizá Madrid no era el destino que más le convenía en aquel momento. Pero también recuerda que, cuando tuvo que tomar aquella decisión, el Atlético parecía la mejor opción.
Y esa es precisamente la parte de aquella historia que el belga parece tener más clara ahora: el fichaje no terminó funcionando como ninguna de las partes esperaba, pero su experiencia como rojiblanco todavía forma parte de su proceso de crecimiento.

